Eva Duarte Perón - El post que se merece

Eva Duarte Perón - El post que se merece

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Según el acta № 728 del Registro Civil de Junín, (provincia de Buenos Aires), allí nació el 7 de mayo de 1922 una niña con el nombre de María Eva Duarte. Sin embargo existe unanimidad en los investigadores para sostener que esa acta es falsa y que fue realizada a instancias de la propia Eva Perón en 1945, cuando estuvo en Junín para contraer matrimonio con el entonces coronel Juan D. Perón.



En 1970 los investigadores Borroni y Vaca comprobaron que la partida de nacimiento de Evita había sido falsificada. Fue necesario establecer entonces la fecha y el lugar en los que efectivamente nació. Para ello el documento más importante fue el acta de bautismo de Eva, que se encuentra registrado en el folio 495 del Libro de Bautismos correspondiente al año 1919 de la Capellanía Vicaria de Nuestra Señora del Pilar, realizada el 21 de noviembre de 1919.



Hoy se acepta de modo prácticamente unánime que Evita realmente nació tres años antes, el 7 de mayo de 1919, con el nombre de Eva María Ibarguren. En cuanto al lugar de nacimiento, algunos historiadores han escrito erróneamente que Evita nació en el casco urbano de Los Toldos, pero se trata de un simple error proveniente del hecho de que pocos años después del nacimiento la familia se instaló en el pueblo. Esa casa, en la que se instaló la familia en la calle Francia (actual Eva Perón), es actualmente el Museo Municipal Solar Natal de María Eva Duarte de Perón.



Sobre el lugar de nacimiento las posibilidades que manejan los historiadores son dos:

Nacimiento en el campo La Unión frente a los toldos de Coliqueo. Algunos historiadores consideran que Eva Perón nació en el campo La Unión en el área de Los Toldos, exactamente en frente a la toldería de Coliqueo que originó el asentamiento, en la zona conocida por ese motivo como La Tribu. Este lugar se encuentra a unos 20 km del pueblo de Los Toldos y a 60 km al sur de la ciudad de Junín. El campo era propiedad de Juan Duarte y allí vivió la familia de Eva al menos desde 1908 hasta 1926. Los historiadores Borroni y Vacca dieron origen a esta hipótesis y determinaron que la comadrona mapuche Juana Rawson de Guayquil, fue quien habría asistido a la madre en el parto, al igual que con todos sus otros hijos.



Nacimiento en la ciudad de Junín. Otros historiadores sostienen esta hipótesis, apoyada en los testimonios de testigos. Según ellos, Evita habría nacido efectivamente en Junín debido a que, por problemas con el embarazo, su madre debió trasladarse a la ciudad de Junín para recibir mejor atención. En la época del nacimiento de Evita era habitual que las mujeres con embarazos problemáticos del área de influencia de Junín se trasladaran allí en búsqueda de una mejor atención médica, y que sigue siendo así en muchos casos en la actualidad. De acuerdo a esta hipótesis, investigada principalmente por los historiadores juninenses Roberto Dimarco y Héctor Daniel Vargas, con los correspondientes testimonios de testigos, Eva habría nacido en una vivienda ubicada en la actual calle Remedios Escalada de San Martín № 82 (en aquella época la calle se llamaba José C. Paz) siendo asistido el parto por una obstetra universitaria llamada Rosa Stuani. Al poco tiempo se habrían trasladado al domicilio ubicado en Lebensohn № 70 (originalmente la calle era San Martín), hasta que la madre se repuso totalmente.





Posibles lugares de nacimiento de Eva Perón: la ciudad de Junín o el campo La Unión, 60 km al sur y a 20 km de Los Toldos.




Eva fue hija de Juan Duarte y Juana Ibarguren, anotada como Eva María Ibarguren (partida modificada durante el gobierno de Edelmiro J. Farrell y antes de contraer matrimonio con Juan Perón, modificando su apellido por Duarte y sus dos nombres invertidos en el orden).

Juan Duarte (1872-1926), conocido como el Vasco por los vecinos, era un estanciero e importante político conservador de Chivilcoy, una ciudad cercana a Los Toldos. Algunos estudiosos consideran que era un descendiente de inmigrantes franceses de apellido D"Huarte, Uhart o Douart. En la primera década del siglo XX, Juan Duarte fue uno de los beneficiados con las maniobras fraudulentas que comenzó a implementar el gobierno para quitarle la tierra a la Comunidad Mapuche de Coliqueo en Los Toldos, apropiándose de la estancia en la que nació Eva.



Juana Ibarguren (1894-1971) era hija de la puestera criolla Petrona Núñez y del carrero Joaquín Ibarguren. Aparentemente tenía poca relación con el pueblo, ubicado a 20 km, y por eso se sabe poco de ella, pero debido a la cercanía de su casa con la toldería de Coliqueo tenía estrecho contacto con la Comunidad mapuche de Los Toldos. En todos los partos de sus hijos fue asistida por una comadrona india que se llamaba Juana Rawson de Guayquil.



Juan Duarte, el padre de Eva, mantenía dos familias, una legítima en Chivilcoy con su esposa legal Estela Grisolía y otra ilegítima, en Los Toldos, con Juana Ibarguren. Se trataba de una costumbre generalizada en el campo, para los hombres de clase alta, antes de los años "40 que aún es frecuente en algunas zonas rurales del país. Juntos tuvieron cinco hijos, pero Juan Duarte no reconoció a ninguno de ellos:



Blanca (1908-2005)

Elisa (1910-1967)

Juan Ramón, Juancito (1914-9 de abril de 1953)

Erminda Luján (1916- )

Eva María (1919-1952)



Eva viviría en el campo hasta 1926, fecha en la que el padre falleció y la familia quedó desprotegida completamente, debiendo abandonar la estancia en la que vivían. Estas circunstancias de su niñez, en las condiciones de discriminación de los primeros años del siglo XX, marcaron profundamente a Eva.



En aquella época la ley argentina establecía una serie de calificaciones infames para las personas si sus padres no habían contraído matrimonio legal, genéricamente llamados hijos ilegítimos. Una de esas calificaciones era la de hijo adulterino, circunstancia que se hacía constar en la partida de nacimiento de los niños. Ese era el caso de Evita, quien en 1945 logró que se destruyera su partida de nacimiento original para eliminar esa tacha infamante. Una vez en el gobierno, el peronismo en general y Evita en particular, impulsarían avanzadas leyes antidiscriminatorias para igualar a las mujeres con los varones y a los niños entre sí, sin importar la naturaleza de las relaciones entre sus padres, proyectos que fueron muy resistidos por la oposición, la Iglesia y las Fuerzas Armadas. Finalmente en 1954, dos años después de su muerte, el peronismo logró sancionar una ley eliminando las discriminaciones más infamantes (hijos adulterinos, sacrílegos, mánceres, naturales, etc.), aunque manteniendo la diferencia entre hijos legítimos e ilegítimos. El propio Perón, con quien se casaría, había sido registrado como hijo ilegítimo.





De izquierda a derecha, Evita (La 4ta) cuando tenía dos años y sus hermanos. Carnaval 1921.




El 8 de enero de 1926 falleció su padre en un accidente automovilístico en Chivilcoy. La familia entera viajó a esa ciudad para asistir al velatorio, pero la familia "legítima" le prohibió la entrada en medio de un gran escándalo. Gracias a la mediación de un hermano político del padre, quien era por entonces intendente de Chivilcoy, pudieron acompañar el cortejo hasta el cementerio y asistir al entierro.



Para Evita el hecho tuvo una honda significación emocional vivenciado como una suma de injusticias. Con sólo seis años, Eva había tenido escaso contacto con su padre. Esta secuencia de acontecimientos tiene una gran importancia en el musical de Andrew Lloyd Webber y la película realizada sobre el mismo.

Ella misma hará alusión a ello en La razón de mi vida:



dijo:

Para explicar mi vida de hoy, es decir lo que hago, de acuerdo con lo que mi alma siente, tuve que ir a buscar, en mis primeros años, los primeros sentimientos... He hallado en mi corazón, un sentimiento fundamental que domina desde allí, en forma total, mi espíritu y mi vida: ese sentimiento es mi indignación frente a la injusticia. Desde que yo me acuerdo cada injusticia me hace doler el alma como si me clavase algo en ella. De cada edad guardo el recuerdo de alguna injusticia que me sublevó desgarrándome íntimamente.






Casa de Eva Duarte en la ciudad de Los Toldos donde vivió en su infancia. Actualmente es un museo.



Muerto Juan Duarte, la familia de Eva quedó completamente desprotegida y Juana Ibarguren debió trasladarse con sus hijos a Los Toldos, habitando la pequeña casa de dos ambientes ubicada en las afueras del pueblo en la calle Francia 1021 donde comenzó a trabajar como costurera para mantener a sus hijos.



Los Toldos, de allí su nombre, era originalmente una toldería mapuche, es decir un pueblo indígena. Específicamente allí se encontraba la comunidad mapuche de Coliqueo, instalada allí después de la batalla de Pavón (1861), por el legendario lonco y coronel del Ejército Argentino Ignacio Coliqueo (1786-1871), quien procedía del sur de Chile. Entre 1905 y 1936 se desarrolló en Los Toldos una serie de argucias legales destinadas a excluir al pueblo mapuche de la propiedad de la tierra. Poco a poco, los indígenas fueron siendo desplazados como propietarios por estancieros no indígenas. Juan Duarte, el padre de Eva, fue uno de ellos y por esa razón la estancia en la que Eva nació se encontraba precisamente frente a la toldería de Coliqueo.



La comunidad mapuche fue siempre un componente importante de la población de Los Toldos. Al comenzar el siglo XXI, el 30% de las tierras de la zona de Los Toldos ha permanecido como propiedad mapuche.



Durante la infancia de Evita (1919-1930), los Toldos era una pequeña población pampeana, de tipo rural, vinculada a la actividad agro-ganadera, específicamente trigo, maíz y ganado vacuno. La estructura social estaba controlada por el estanciero, propietario de grandes extensiones de tierra, que establecía relaciones de tipo servil con los peones de campo y con los arrendatarios. El tipo básico de trabajador en esa zona era el gaucho.



La muerte del padre agravó seriamente la situación económica de la familia. Al año siguiente Eva ingresó a la escuela primaria, la que cursó con dificultades, debiendo repetir el segundo grado en 1929, cuando contaba con 10 años. Sus hermanas han contado que ya por entonces gustaba de mostrar su gusto por la declamación dramática y sus habilidades como malabarista. Por su cara aindiada Eva recibiría el sobrenombre de “Chola”, por el que la llamaban entonces casi todos, al igual que "Negrita", que mantendría toda su vida.





Primera comunión de Eva. 7 años. 1926.




En 1930 Juana, su madre, decidió mudar a la familia a la ciudad de Junín. Evita tenía por entonces 11 años. Allí la familia Duarte comenzó a prosperar sobre la base del trabajo de Juana, y sus hijos Elisa, Blanca y Juan. Erminda ingresó en el Colegio Nacional y Evita en tercer grado, en la escuela № 1 Catalina Larralt de Estrugamou de la que egresaría con su educación primaria completa en 1934, cuando contaba 15 años.



La primera casa en la que se instalaron aún existe, y está ubicada en la calle Roque Vázquez 86. A medida que la situación económica de la familia fuera mejorando debido al trabajo de los hijos mayores, sobre todo el de Juan como vendedor de la empresa de artículos de tocador Guereño, los Duarte se mudarían primero a una casa más amplia en Lavalle al 200 (1932), donde Juana organizó un comedor hogareño para el almuerzo, luego se mudaron a Winter 90 (1933) y finalmente a Arias 171 (1934). En 2006 la Municipalidad de Junín creó el Museo Eva Perón.





Casa ubicada en Roque Vázquez 86, en Junín, donde vivió Eva a principios de los años 30.



En Junín afloró la vocación artística de Eva. En la escuela, donde tenía grandes dificultades para seguir los programas escolares, se destacaba abiertamente por la pasión que mostraba por la declamación, la actuación y la participación en cuanto espectáculo se organizase en la escuela, en el Colegio Nacional, en el cine del pueblo o en las audiciones radiales.



Su amiga y compañera de colegio Delfina Ruiz recuerda:



dijo:

Eva le gustaba recitar, a mí cantar. En aquel entonces, don Primo Arini tenía una casa de música y, como no había radio en el pueblo, colocaba un parlante en la puerta frente a su negocio. Una vez por semana, de 19 a 20 horas, invitaba a desfilar a los valores locales para animar el programa "La hora selecta". Eva recitaba poemas.






Escuela Nº 1 "Catalina Larralt de Estrugamou", en Junín, donde Eva terminó su educación primaria en 1934.



Allí fue donde participó por primera vez en una obra de teatro, una realización estudiantil llamada Arriba Estudiantes. También actuaría en otra obrita teatral, "Cortocircuito", con el fin de recaudar fondos para una biblioteca escolar. En Junín Eva utilizó por primera vez un micrófono y escuchó su voz saliendo de altoparlantes.



En esta época Eva muestra también sus condiciones para el liderazgo, acaudillando a uno de los grupos de su grado. El 3 de julio de 1933, día de la muerte del ex presidente Hipólito Yrigoyen, derrocado tres años antes por un golpe de Estado, Eva fue a la escuela con un moño negro sobre el guardapolvo.





Foto escolar del 5º Grado en el que se encontraba Eva Duarte, Junín, 1933. Eva está sentada a la izquierda.



Ya por entonces Eva soñaba con ser actriz y migrar a Buenos Aires. Su maestra Palmira Repetti recuerda:



dijo:

Una jovencita de 14 años, inquieta, resuelta, inteligente, que tuve por alumna allá por 1933. No le gustaba la matemática. Pero no había nadie mejor que ella cuando se trataba de intervenir en las fiestas del colegio. Tenía fama de ser excelente compañera. Era una gran soñadora. Tenía intuición artística. Cuando terminó la escuela vino a contarme sus proyectos. Me dijo que quería ser actriz y que tendría que irse de Junín. En esa época no era muy común que una muchachita provinciana decidiera ir a conquistar la capital. Sin embargo yo la tomé muy en serio, pensando que le iría bien. Mi seguridad era, sin ninguna duda, contagio de su entusiasmo. Comprendí con los años que la seguridad de Eva era natural. Emanaba de cada uno de sus actos. Recuerdo que ella se inclinaba por la literatura y la declamación. Se me escapaba de clase cuantas veces podía para recitar delante de los alumnos de otros grados. Con sus lindos modos se compraba a las maestras y obtenía permiso para actuar frente a otros chicos.




Según la historiadora Lucía Gálvez, en 1934, Evita y una amiga habrían sufrido un ataque sexual por parte de dos jóvenes que las habrían invitado a viajar a Mar del Plata en el auto de ellos. Gálvez afirma que al salir de Junín intentaron violarlas, sin lograrlo, pero las abandonaron desnudas en las afueras de la ciudad. El chofer de un camión las llevó de regreso a sus casas. El hecho -de ser cierto- habría tenido profunda influencia en su vida.



Ese año, aún sin terminar la escuela primaria, Eva viajó a Buenos Aires pero debió volver al no conseguir trabajo. Terminó entonces la primaria, pasó en familia las fiestas de Navidad y Año Nuevo, y el 2 de enero de 1935, Evita, con tan solo 15 años, migró definitivamente a Buenos Aires.



En un fragmento de La Razón de mi vida, Eva cuenta cuales eran sus sentimientos en ese momento:



dijo:

En el lugar donde pasé mi infancia los pobres eran muchos más que los ricos, pero yo traté de convencerme de que debía de haber otros lugares de mi país y del mundo en que las cosas ocurriesen de otra manera y fuesen más bien al revés. Me figuraba por ejemplo que las grandes ciudades eran lugares maravillosos donde no se daba otra cosa que la riqueza; y todo lo que oía yo decir a la gente confirmaba esa creencia mía. Hablaban de la gran ciudad como de un paraíso maravilloso donde todo era lindo y extraordinario y hasta me parecía entender, de lo que decían, que incluso las personas eran allá "más personas" que las de mi pueblo.




La película Evita y algunas biografías sostienen que Eva Duarte viajó en tren a Buenos Aires con el famoso cantor de tango Agustín Magaldi, después de que este realizara una presentación en Junín. Sin embargo, los biógrafos de Eva, Marysa Navarro y Nicholas Fraser, han destacado que no hay registros de que Magaldi haya cantado en Junín en 1934 y su hermana relata que Eva viajó a Buenos Aires acompañada de su madre, quien permaneció con ella hasta que obtuvo un empleo.




En los primeros días de 1944 Eva conoció a Juan Perón. En esa época la Argentina atravesaba un momento crucial de transformaciones económicas, sociales y políticas.





Eva Duarte y Juan Perón se conocen en 1944. Foto del casamiento el 22 de octubre de 1945.




Eva comenzó abiertamente su carrera política acompañando a Perón, como su esposa, en la campaña electoral con vistas a las elecciones presidenciales del 24 de febrero de 1946.



La participación de Eva en la campaña de Perón fue una novedad en la historia política argentina. En aquel momento las mujeres carecían de derechos políticos (excepto en San Juan) y las esposas de los candidatos tenían una presencia pública muy restringida y básicamente apolítica. Desde principio de siglo grupos de feministas, entre los que se destacaron personas como Alicia Moreau de Justo, Julieta Lanteri, Elvira Rawson de Dellepiane, habían reclamado sin éxito el reconocimiento de los derechos políticos para las mujeres. En general, la cultura machista dominante consideraba una falta de feminidad que una mujer opinara de política.





Evita saludando desde el tren, campaña para las elecciones de 1946.



Eva fue la primera esposa de un candidato presidencial argentino en estar presente durante su campaña electoral y acompañarlo en sus giras. Según Pablo Vázquez, Perón venía proponiendo desde 1943 que había que reconocer el derecho al voto de las mujeres pero en 1945 la Asamblea Nacional de Mujeres presidida por Victoria Ocampo y otros sectores conservadores se opusieron enérgicamente por considerar que era una maniobra electoral y el proyecto finalmente no logró imcolocarse.



El 8 de febrero de 1946, pocos días antes de finalizar la campaña, el Centro Universitario Argentino, la Cruzada de la Mujer Argentina y la Secretaría General Estudiantil organizaron un acto en el estadio Luna Park para manifestar el apoyo de las mujeres a la candidatura de Perón. Debido a que Perón no pudo asistir por encontrarse agotado, se anunció que María Eva Duarte de Perón lo reemplazaría en el uso de la palabra. Era la primera vez que Evita hablaría en un acto político. Sin embargo la oportunidad resultó frustrada porque el público reclamó airadamente la presencia de Perón e impidió que pudiera pronunciar su discurso.



Durante la campaña electoral Eva no pudo ir más allá de su condición de esposa de Perón. Sin embargo ya en ese momento era evidente que su intención era desempeñar un papel político autónomo, incluso aunque las actividades políticas estuvieran prohibidas para las mujeres. Esta visión que ella misma tenía de su papel en el peronismo está expresado en un discurso pronunciado años después, el 1 de mayo de 1949:

dijo:

Quiero terminar con una frase muy mía, que digo siempre a todos los descamisados de mi patria, pero no quiero que sea una frase más, sino que vean en ella el sentimiento de una mujer al servicio de los humildes y al servicio de todos los que sufren: "Prefiero ser Evita, antes de ser la esposa del Presidente, si ese Evita es dicho para calmar algún dolor en algún hogar de mi patria".




El 24 de febrero de 1946 se realizaron las elecciones triunfando la fórmula Perón-Quijano con un 54% de los votos.






Texto del diálogo entre Evita y la multitud en el Cabildo Abierto del 22 de agosto de 1951



dijo:

Evita: (hablando a la multitud y a Perón) Hoy, mi general, en este Cabildo Abierto del Justicialismo, el pueblo preguntó que quería saber de qué se trata. Aquí ya sabe de qué se trata y quiere que el general Perón siga dirigiendo los destinos de la Patria.



Pueblo: ¡Con Evita! ¡Con Evita!



Evita: Yo haré siempre lo que el pueblo quiera. Pero yo les digo que así como hace cinco años he dicho que prefería ser Evita, antes que la mujer del presidente, si ese Evita era dicho para aliviar algún dolor de mi Patria, ahora digo que sigo prefiriendo ser Evita. La Patria está salvada porque la gobierna el general Perón.



Pueblo: ¡Que conteste! ¡Que conteste!



Espejo (CGT): Señora, el pueblo le pide que acepte su puesto.



Evita: Yo le pido a la Confederación General del Trabajo y a ustedes, por el cariño que nos profesamos mutuamente, para una decisión tan trascendental en la vida de esta humilde mujer, que me den por lo menos cuatro días.



Pueblo: ¡No, no, vamos al paro! ¡Vamos a la huelga general!



Evita: Compañeros, compañeros...yo no renuncio a mi puesto de lucha. Yo renuncio a los honores. (llorando) Yo haré, finalmente, lo que decida el pueblo. (aplausos y vivas) ¿Ustedes creen que si el puesto de vicepresidenta fuera un cargo y si yo hubiera sido una solución no habría contestado ya que sí?



Pueblo: ¡Contestación! ¡Contestación!



Evita: Compañeros, por el cariño que nos une, les pido por favor que no me hagan hacer lo que no quiero hacer. Se los pido a ustedes como amiga, como compañera. Les pido que se desconcentren. (La multitud no se retira) Compañeros...¿Cuándo Evita los ha defraudado? ¿Cuándo Evita no ha hecho lo que ustedes desean? Yo les pido una cosa, esperen hasta mañana.



Espejo (CGT): La compañera Evita nos pide dos horas de espera. Nos vamos a quedar aquí. No nos movemos hasta que nos dé la respuesta favorable.



Evita: Esto me toma de sorpresa. Jamás en mi corazón de humilde mujer argentina pensé que podía aceptar este puesto... Denme tiempo para anunciar mi decisión al país en cadena.



(Finaliza el acto)






Eva llora y abraza a Perón durante el acto del 22 de agosto de 1951.



En las elecciones generales de 1951 fue la primera vez que las mujeres pudieron presentarse como candidatas. Debido a su gran popularidad la presentación de la candidatura de Eva Perón era entonces un hecho inevitable. El movimiento obrero comprendió rápidamente que la candidatura de Evita al cargo de Vicepresidenta de la Nación, acompañando a Perón, significaba un fortalecimiento notable del sector sindical en el gobierno peronista. La audaz jugada desató una aguda lucha interna en el peronismo e intensas gestiones de los grupos de poder, en la que los sectores más conservadores presionaron fuertemente para evitarlo. Simultáneamente a este proceso Evita desarrolló un cáncer de útero que acabaría con su vida en menos de un año.



En ese contexto, el 22 de agosto de 1951 se produjo el Cabildo Abierto del Justicialismo convocado por la Confederación General del Trabajo. La reunión convocó a cientos de miles de trabajadores y trabajadoras en la esquina de Belgrano y 9 de Julio, constituyó un hecho histórico fuera de lo común. En su transcurso los sindicatos le pidieron a Evita que aceptara la candidatura a vicepresidente.



Tanto Perón como Evita tomaron sucesivamente la palabra para sugerir que los cargos no eran importantes y que ya Evita ocupaba un lugar superior en la consideración de la población.



A medida que las palabras de Perón y Evita ponían de manifiesto las fuertes resistencias que despertaba su candidatura, la multitud empezó a exigirle a Evita que la aceptara allí mismo. Incluso en algún momento alguna voz en la multitud le exigió a Perón:



dijo:

¡Deje hablar a la compañera Evita!




En un notable diálogo con la multitud (ver cuadro desplegable), Eva Perón parecía vacilar y pidió cuatro días para pensar. La multitud gritó reiteradamente "No" y propuso una huelga general. Evita volvió a insistir varias veces, incluso llorando. Finalmente volvió a pedir dos horas, diciendo:



dijo:

Yo siempre haré lo que diga el Pueblo.




La multitud entendió esas palabras como un compromiso de Eva Perón de aceptar la candidatura y se retiró. Sin embargo, nueve días después, Eva habló por radio para informar que había decidido renunciar a la candidatura. Ese momento es recordado por los simpatizantes del peronismo como Día del Renunciamiento.



Por supuesto que la deteriorada salud de Eva Perón resultó a la postre un factor determinante del fracaso de su candidatura a vicepresidenta. Sin embargo ello no impidió que la propuesta de la CGT pusiera en evidencia las luchas internas en el peronismo y en la sociedad, ante la eventualidad de que una mujer apoyada por los sindicatos pudiera ser elegida vicepresidenta y eventualmente incluso presidenta de la Nación. Un mes después se produjo el primer intento de golpe de estado contra Perón dirigido por el General Benjamín Menéndez.



En las elecciones que se llevaron a cabo el 11 de noviembre de 1951 Evita había sido operada seis días antes y debió votar en su cama del hospital.




Eva Perón se enfermó de un cáncer de cuello uterino. Su primera manifestación sucedió el 9 de enero de 1950 cuando sufrió un desmayo en el acto de fundación del Sindicato de Taxistas.



A comienzos de 1951 vuelve a desmayarse en la Fundación Eva Perón, razón por la cual trasladó su oficina a la residencia presidencial, ubicada en aquel entonces en Austria y Libertador, donde hoy se encuentra la Biblioteca Nacional.



El 15 de octubre publicó su libro "La razón de mi vida", escrito con la ayuda del periodista español Manuel Penella entre otros, con una primera edición de 300.000 ejemplares. Después de su muerte se convertiría en libro de lectura en las escuelas.



El avance del cáncer la volvía cada vez más débil y la obligaba a guardar reposo. Pese a ello participaba en los actos públicos. Uno de los más importantes de este período final de su vida fue el del 17 de octubre de ese año. El discurso que Evita pronunció ese día ha sido considerado como su testamento político; en él menciona nueve veces su propia muerte.



El 5 de noviembre de 1951 fue intervenida quirúrgicamente por el famoso médico oncólogo norteamericano, George Pack, en el Hospital de Avellaneda, construido por la propia Fundación Eva Perón. Seis días después votó allí, en su cama, en las elecciones generales que consagraron la reelección de Perón. Actualmente esa sala ha sido convertida en Museo.





Evita votando en el hospital en 1951. Fue la primera vez que las mujeres votaron en las elecciones nacionales en Argentina. A tal efecto Evita recibió la Libreta Cívica Nº 00.000.001.



Por esa época Eva Perón empezó a dictar su último libro, conocido como Mi Mensaje, dictado al dirigente sindical de los docentes, Juan Jiménez Domínguez, y finalizado pocos días antes de morir. Se trata del texto más encendido y emocional de Evita, uno de cuyos fragmentos fue leído después de su muerte, el 17 de octubre de 1952, en el acto de Plaza de Mayo, y que luego se extravió, para ser hallado en 1987. Sus hermanas sostuvieron entonces que se trataba de un texto apócrifo, iniciando un juicio que finalizó en 2006 estableciendo que se trata de un texto auténtico. Los siguientes fragmentos de Mi Mensaje, dan una idea de la naturaleza de su pensamiento en los últimos días de su vida:



dijo:

Me rebelo indignada con todo el veneno de mi odio, o con todo el incendio de mi amor —no lo sé todavía— en contra del privilegio que constituyen todavía los altos círculos de las fuerzas armadas y clericales.




dijo:

A Perón y a nuestro pueblo les ha tocado la desgracia del imperialismo capitalista. Lo he visto de cerca en sus miserias y crímenes. Se dice defensor de la justicia mientras extiende las garras de su rapiña sobre los bienes de todos los pueblos sometidos a su omnipotencia... Pero más abominables aun que los imperialistas son las oligarquías nacionales que se entregan vendiendo y a veces regalando por monedas o por sonrisas la felicidad de sus pueblos






Perón sostiene a Evita en el acto del 17 de octubre de 1951.



El 18 de julio de 1952 entró en coma por primera vez. Recibió radioterapia en varias ocasiones. Murió a la edad de 33 años, el 26 de julio de 1952, a las 20:25.



A las 21 y 36 el locutor J. Furnot leyó por la cadena de radiodifusión: "Cumple la Secretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación el penosísimo deber de informar al pueblo de la República que a las 20.25 horas ha fallecido la Señora Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación. Los restos de la Señora Eva Perón serán conducidos mañana, al Ministerio de Trabajo y Previsión, donde se instalará la capilla ardiente...".



Tras su muerte la CGT declaró tres días de paro y el gobierno estableció un duelo nacional de 30 días. Su cuerpo fue velado en la Secretaría de Trabajo y Previsión hasta el 9 de agosto que fue llevado al Congreso de la Nación para recibir honores oficiales, y luego a la CGT. La procesión fue seguida por más de dos millones de personas y su paso por las calles recibió una lluvia de claveles, orquídeas, crisantemos, alhelíes y rosas arrojados desde los balcones cercanos.



Su cuerpo fue embalsamado y mantenido en exposición en la CGT. Mientras tanto, el gobierno empezó las obras del Monumento al Descamisado, que se había proyectado con base a una idea de Evita y que, según un nuevo plan, sería su tumba definitiva. Cuando la Revolución Libertadora derrocó a Perón el 23 de septiembre de 1955, el cadáver fue secuestrado y hecho desaparecer durante 14 años.





Titulares del diario La Prensa por la muerte de Evita.




Sus discursos, sumamente emocionales y de gran impacto popular, tuvieron la particularidad de tomar las mismas palabras peyorativas con las que la clase alta solía refererirse a los trabajadores, para tornarlas en palabras elogiosas, como hizo con el término "grasitas", diminutivo afectuoso de "grasa", modo sumamente despectivo frecuentemente utilizado para referirse a los sectores populares, incluso en la actualidad. Eva también usaba habitualmente la palabra "descamisados" para dirigirse a los trabajadores, término que se constituyó en un símbolo del peronismo y enfatizaba su propio origen humilde como forma de solidarizarse con los trabajadores.



El siguiente párrafo, incluido en Mi Mensaje, escrito poco antes de morir, constituye un ejemplo del modo en que Evita se dirigía al pueblo, tanto en sus discursos públicos como por escrito:



Todo lo que se opone al pueblo me indigna hasta los límites extremos de mi rebeldía y de mis odios, pero Dios sabe también que nunca he odiado a nadie por sí mismo, ni he combatido a nadie con maldad, sino por defender a mi pueblo, a mis obreros, a mis mujeres, a mis pobres "grasitas" a quienes nadie defendió jamás con más sinceridad que Perón y con más ardor que "Evita". Pero es más grande el amor de Perón por el pueblo que mi amor; porque él, desde su privilegio militar supo encontrarse con el pueblo, supo subir hasta su pueblo, rompiendo todas las cadenas de su casta. Yo, en cambio, nací en el pueblo y sufrí en el pueblo. Tengo carne y alma y sangre del pueblo. No podía hacer otra cosa que entregarme a mi pueblo. Si muriese antes que Perón, quisiera que esta voluntad mía, la última y definitiva de mi vida, sea leída en acto público en la Plaza de Mayo, en la Plaza del 17 de Octubre, ante mis queridos descamisados.





Evita tenía un discurso llano y emocional.



Evita insistía mucho también en criticar abiertamente a la clase alta argentina, a la que denominaba "la oligarquía", debido a la activa posición contra la democracia y promotora de la desigualdad social que ese sector había mantenido, así como al capitalismo y al imperialismo, terminología que coincidía con la que se utilizaba por entonces en el mundo sindical y los partidos de izquierda. Un ejemplo de ello es el siguiente párrafo de Mi Mensaje:



dijo:

Los dirigentes sindicales y las mujeres que son pueblo puro no pueden, no deben entregarse jamás a la oligarquía. Yo no hago cuestión de clases. Yo no auspicio la lucha de clases, pero el dilema nuestro es muy claro: la oligarquía que nos explotó miles de años en el mundo tratará siempre de vencernos.




Finalmente el discurso de Evita abundaba en elogios incondicionales a Perón y convocaba a apoyarlo sin reservas. La siguiente frase pronunciada en el acto del 1 de mayo de 1949 es un ejemplo de ello:



dijo:

Sabemos que estamos ante un hombre excepcional, sabemos que estamos ante el líder de los trabajadores, ante el líder de la Patria misma, porque Perón es la patria y quien no esté con la patria es un traidor.




La investigadora Lucía Gálvez, refiriéndose a sus primeros discursos observa:



dijo:

Los discursos que le escribía Muñoz Azpiri hablaban, por un lado, del siglo del feminismo victorioso, para caer en seguida en lugares comunes parecidos a los de La razón de mi vida, destinados a exaltar la grandeza de Perón y la pequeñez de su mujer.




El discurso de Evita fue el primero pronunciado desde el poder político por una persona integrante de la clase trabajadora y por una mujer, en la historia argentina. Su contenido tendió abiertamente a reivindicar los valores e intereses de los trabajadores y las mujeres. Por otro lado Evita utilizó un discurso emocional y socialmente muy polarizado, en una época en la que la polarización política y social fue extremadamente alta.



En definitiva, como decía su consejero, el padre Benítez, a Evita hay que juzgarla más por sus actos que por sus palabras: de hecho, consiguió el sufragio femenino y la participación de las mujeres en la política, objetivos perseguidos durante años por los socialistas y feministas.




Tras su muerte, la vida de Evita y su postura política han sido incorporadas ampliamente y por los sectores más diversos en la cultura argentina.



En primer lugar los sindicatos, vinculados estrechamente a ella durante su vida, han rescatado su nombre y su imagen, junto al de Perón, como símbolos máximos del protagonismo de los trabajadores en la historia argentina.



En segundo lugar el movimiento feminista y en general las organizaciones y personas dedicadas a defender los derechos de la mujer y la perspectiva de género. En este caso, la reivindicación de Evita atraviesa todas las ideologías políticas.



Entre las nuevas generaciones nacidas con posterioridad a su muerte, Evita ha sido rescatada como un ejemplo revolucionario, muchas veces asociado con el Che Guevara. La relación simbólica entre Evita y el Che, ambos muertos trágicamente y jóvenes, ha sido destacada un sinnúmero de veces.



La izquierda peronista y en particular el grupo guerrillero Montoneros vinculó muy estrechamente su ideología y su accionar a la figura de Evita. Un famoso eslogan de esta organización decía si Evita viviera sería montonera. Tanto el secuestro y posterior asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu como posteriormente de su cadáver, estuvieron relacionados con el intento de recuperar el cadáver de Eva Perón.



En su poema Eva, María Elena Walsh se refiere a la influencia de Evita después de su muerte del siguiente modo:



dijo:

Cuando los buitres te dejen tranquila

y huyas de las estampas y el ultraje

empezaremos a saber quién fuiste.






Imagen de Evita en el logo del Sindicato de los Metalúrgicos (UOM). 2006.




El nombre de Eva fue cambiando con el tiempo. Su nombre de bautismo fue Eva María Ibarguren como surge del acta parroquial. Sin embargo desde niña fue conocida como Eva María Duarte y así fue inscripta en la escuela de Junín. Una vez en Buenos Aires, Eva adoptó el nombre artístico de Eva Durante que alternaba con el de Eva Duarte. Al contraer matrimonio con Perón en 1945 su nombre legal fue establecido como María Eva Duarte de Perón. Después de que Perón fuera elegido presidente, tomó el nombre de Eva Perón, tal como fue denominada su fundación. Finalmente, a partir de 1946, aproximadamente, el pueblo comenzó a llamarla "Evita". Con respecto a su nombre ella misma dice en La razón de mi vida:



dijo:

Cuando elegí ser "Evita" sé que elegí el camino de mi pueblo. Ahora, a cuatro años de aquella elección, me resulta fácil demostrar que efectivamente fue así. Nadie sino el pueblo me llama "Evita". Solamente aprendieron a llamarme así los "descamisados". Los hombres de gobierno, los dirigentes políticos, los embajadores, los hombres de empresa, profesionales, intelectuales, etc., que me visitan suelen llamarme "Señora"; y algunos incluso me dicen públicamente "Excelentísima o Dignísima Señora" y aun, a veces, "Señora Presidenta". Ellos no ven en mí más que a Eva Perón. Los descamisados, en cambio, no me conocen sino como "Evita".



Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal: quisiera que el nombre de Evita figurase alguna vez en la historia de mi Patria. Quisiera que de ella se diga, aunque no fuese más que en una pequeña nota, al pie del capítulo maravilloso que la historia ciertamente dedicará a Perón, algo que fuese más o menos esto: "Hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevarle al Presidente las esperanzas del pueblo, que luego Perón convertía en realidades". Y me sentiría debidamente, sobradamente compensada si la nota terminase de esta manera: "De aquella mujer sólo sabemos que el pueblo la llamaba, cariñosamente, Evita".





La razón de mi vida



Libro autobiográfico escrito en Argentina por Eva Perón. Fue editado inicialmente el 15 de septiembre de 1951 por Ediciones Peuser, con una tirada de 300.000 ejemplares, y fue reeditado en numerosas ocasiones en los años posteriores.



El libro fue escrito por Eva Perón en los tiempos en que ya estaba avanzado el cáncer que llevaría a su muerte. No describe con demasiado detalle la historia cronológica de Evita, sino que es utilizado en cambio como un manifiesto peronista. A menudo no describe las propias opiniones de Eva Perón, sino las de Juan Domingo Perón con las cuales Evita manifiesta coincidir completamente.



Luego de su edición se intentó editar el libro en forma internacional, pero numerosas editoriales extranjeras se negaron a imprimirla.1 En junio la Provincia de Buenos Aires decretó su uso como libro de texto en las escuelas de educación primaria. Las demás provincias hicieron lo mismo a continuación, y la Fundación Eva Perón distribuyó gratuitamente cientos de miles de ejemplares.

En la actualidad, las ediciones originales del libro tienen un gran valor.



Mi mensaje



Último libro de la entonces Primera Dama de la Argentina, María Eva Duarte de Perón, también conocida como Evita. Debido a que padecía un ya muy avanzado Cáncer, Evita tuvo que dictar su último libro. El libro fue terminado unos días antes de su fallecimiento y leído un fragmento durante un acto en Plaza de mayo unos días después de su muerte.



Es una continuación a La razón de mi vida, y cuenta con 79 páginas divididas en 30 capítulos. Se lo describe como el texto más encendido de la señora Perón.



A pesar de el último deseo de Eva Perón, el libro nunca fue publicado y recién apareció en 1987 en el diario La Nación. Sus hermanas sostuvieron entonces que se trataba de un texto apócrifo, iniciando un juicio que duro 10 años y finalizó en 2006 estableciendo que se trata de un texto auténtico.




La vida de Evita ha sido motivo de una gran cantidad de obras artísticas, tanto en la Argentina como en el mundo. Sin duda alguna la más conocida es la película musical Evita, interpretada por Madonna, basada en el musical que tanto éxito tuvo durante los años 70 y 80 y en el que destaca el tema "No llores por mí, Argentina".





Evita, quien quiera oír que oiga (1983), película de Eduardo Mignogna, interpretada por Flavia Palmiero con música de Lito Nebbia.



Evita (1996), basada en el musical, dirigida por Alan Parker, filmada parcialmente en Buenos Aires. Madonna fue quien interpretó a Evita, Antonio Banderas como Che y Jonathan Pryce como Perón. También fue representada en televisión por Faye Dunaway. Cabe acotar que el personaje de Antonio Banderas, "Che" no es el Che Guevara como generalmente se cree, sino que representa al ciudadano argentino anónimo.



Eva Perón (1996), película argentina. Protagonizada por Esther Goris como Evita y Víctor Laplace como Perón, entre otros. Dirigida por Juan Carlos Desanzo, se concentra en particular en los eventos de 1951 como una encrucijada para Evita, el peronismo y la política argentina.





Madonna interpretó el papel de Evita en la película de Alan Parker.





Evita (1975), musical británico producida por el compositor inglés Andrew Lloyd Weber, escrita por Tim Rice y protagonizada por Elaine Paige en el London"s West End, por Patti LuPone en Broadway (Nueva York), por Paloma San Basilio en España e Hispanoamérica. El musical ha vuelto a estrenarse en 2006 en el Teatro Adelphi de Londres, interpretando a Evita la actriz argentina Elena Roger.



"No llores por mí, Argentina" (del original en inglés, Don"t cry for me, Argentina) es el tema principal del musical, y representa un emotivo discurso de Eva Perón a los descamisados desde el balcón de la Casa Rosada. La canción ha sido interpretada por las mismas actrices que han encarnado a Evita en las representaciones teatrales (Elaine Paige, Patti LuPone, Paloma San Basilio, Rocío Banquells y Elena Roger), así como otras de la talla de Nacha Guevara y Valeria Lynch en castellano. También la han cantado en inglés Sarah Brightman, Olivia Newton-John, Joan Báez, Donna Summer, Dolores O"Riordan y Sinéad O"Connor, y en alemán Angelika Milster y Katja Ebstein. Madonna grabó varias versiones, entre ellas un remix y fue número uno en las listas de ventas.



Quien quiera oír que oiga (1983), compuesto e interpretado por Lito Nebbia. Forma parte de la banda musical de la película Evita, quien quiera oír que oiga (1983).



Eva (1986 y 2008), musical interpretado por Nacha Guevara, con textos de Pedro Orgambide y música de Alberto Favero. Estrenado en el teatro Maipo de Buenos Aires.



Evita (1990), opera de Andrés Pedro Risso, con la mezzo-soprano Christina Becker en el papel de Evita y el bajo-barítono Jorge Sobral en el papel de Perón. Estrenada en el Teatro Colón de Buenos Aires.



La Duarte (2004), espectáculo de danza-teatro creado especialmente por Silvia Vladimivsky para Eleonora Cassano, sobre una idea original de Lino Patalano y música de Sergio Vainikoff. Teatro Maipo.



María Eva (2008), compuesto e interpretado por Ignacio Copani. Forma parte de su trabajo "Hoy no es dos de Abril".





Eva Perón, obra teatral escrita en 1969 por Raúl Natalio Damonte Taborda, Copi. Polémica obra ambientada en los últimos días de Eva Perón y su lucha contra el cancer.

Eva y Victoria Eva y Victoria, obra teatral escrita por la dramaturga Mónica Ottino, dirigida por Oscar Barney Finn y representada por Luisina Brando, como Eva Duarte de Perón y China Zorrilla en el papel de Victoria Ocampo. El rol de Eva Perón también fue representado por la actriz Soledad Silveyra.

Eva, obra teatral protagonizada por Nacha Guevara, en 1986 y nuevamente en la temporada 2008-2009, con música de Alberto Favero.





Evita, vida y obra de Eva Perón, realizada en 1970 por el guionista Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Alberto Breccia. La misma no es una historieta en la concepción tradicional del género, ya que no se representa una acción de una viñeta a otra ni hay en ningún momento personajes con globos de texto; sino que hay grandes párrafos relatando la historia de Eva Perón acompañados de imágenes alegóricas de los momentos o situaciones relatados.





El pintor oficial de Eva Perón fue Numa Ayrinhac (1881-1951), un francés radicado desde niño en Pigüé. Sus dos obras más destacadas son el Retrato de Eva Perón de 1950, reproducido en la tapa del libro La razón de mi vida y cuyo original fue destruido en 1955 por los antiperonistas, y el Retrato de Juan Perón y Eva Perón (1948), único retrato oficial de la pareja, actualmente propiedad del gobierno nacional y expuesto en el Museo de los Presidentes de la Casa Rosada.





Eva Perón en la hoguera, poema de Leónidas Lamborghini

Eva de María Elena Walsh VER ACÁ

Volveré y seré millones, poema de José María Castiñeira de Dios, que generó la confusión generalizada de atribuirle la frase del título a Evita. Evita nunca pronunció dicha frase; Howard Fast se la atribuye a Espartaco en su novela del mismo nombre pero realmente fue pronunciada por el líder aymara Túpac Catari.



dijo:

Volveré y seré millones

Yo he de volver como el día

para que el amor no muera

con Perón en mi bandera

con el pueblo en mi alegría.

¿Qué pasó en la tierra mía

desgarrada de aflicciones?

¿Por qué están las ilusiones

quebradas de mis hermanos?

Cuando se junten sus manos

volveré y seré millones.






Los principales museos sobre Eva Perón son:

Museo Evita, Lafinur 2988, Buenos Aires. Funciona en una casa que en tiempos de Eva Perón había sido un hogar para madres solteras de la Fundación Eva Perón.

img=http://i1106.photobucket.com/albums/h371/_Tomi1990_/2011/9.png?t=1305396677] Museo Casa Natal en Los Toldos, ciudad de Los Toldos, Provincia de Buenos Aires. Funciona en la casa ubicada en el pueblo de los Toldos a las que la familia se mudó cuando Eva Perón tenía siete años de edad. Ubicada en la calle Eva Perón 1021.

Sala Museo "Eva Perón", en el Hospital Juan Perón, Ciudad de Avellaneda, Provincia de Buenos Aires. Se trata de la sala en la que Eva Perón fue internada y operada en 1951, y donde voto en las elecciones del 11 de noviembre de 1951.

Museo Eva Perón en la Unidad Turística Embalse, Río Tercero, Provincia de Córdoba. Funciona en una colonia de vacaciones construida por la Fundación Eva Perón. Ubicado en Camino a la Cruz S/N Embalse, Córdoba.























Autor: Santib12
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