Historias cortas... (y malas) (parte 6) Final

Historias cortas... (y malas) (parte 6) Final

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José María



El día que mi Maria José nació, en verdad no sentí gran alegría porque la decepción que sentía parecía ser mas grande que el gran acontecimiento que representa tener hijo. Yo quería un varón. A los dos días de haber nacido, fui a buscar a mis dos mujeres, una lucia pálida y la otra radiante y dormilona. En pocos meses me dejo cautivar por la sonrisa de Maria José y por el negro de su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empecé a amarla con locura, su carita, su sonrisa y su mirada no se apartaban ni un instante de mi

pensamiento todo se lo quería comprar, la miraba en cada niño o niña, hacia planes, todo seria para mi Maria José.



Este relato era contado a menudo por Randolf, el padre de Maria Jose: Yo también sentía gran afecto por la niña que era la razón mas grande para vivir de Randolf, según decía el mismo.



Una tarde estaba mi familia y la de Randolf haciendo un picnic a la orilla de una laguna cerca de casa y la niña entabla una conversación con su papá, todos escuchábamos.



- Papi, cuando cumpla quince anos, ¿Cual será mi regalo?.



- Pero mi amor si apenas tienes diez añitos, ¿No te parece que falta mucho para esa fecha?.



-Bueno papi, tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aqui.



La conversación se extendía y todos participamos de ella. Al caer el sol regresamos a nuestras casas.



Una mañana me encontré con Randolf enfrente del colegio donde estudiaba su hija quien ya tenia catorce anos. El hombre se veía muy contento y la sonrisa no se apartaba de su rostro. Con gran orgullo me mostró el registro de calificaciones de Maria José, eran notas impresionantes, ninguna bajaba de diez puntos y los estímulos que les habían escrito sus profesores eran realmente conmovedores, felicite al dichoso padre y le invite a un café.



Maria José ocupaba todo el espacio en casa, en la mente y en el corazón de la familia, especialmente el de su padre.



Fue un domingo muy temprano cuando nos dirigíamos a misa, cuando Maria José tropezó con algo, eso creímos todos, y dio un traspié, su papá la agarra de inmediato para que no cayera.



Ya instalados en nuestros asientos, vimos como Maria José fue cayendo lentamente sobre el banco y casi perdió el conocimiento. La tome en brazos mientras su padre, buscaba un taxi y la llevamos al hospital. Allí permaneció por diez días y fue entonces cuando le informaron que su hija padecía de una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón, pero no era algo definitivo, que debía practicarle otras pruebas para llegar a un diagnostico firme.



Los días iban transcurriendo, Randolf renuncio a su trabajo para dedicarse al cuidado de Maria José, su madre quería hacerlo pero decidieron que ella trabajaría, pues sus ingresos eran superiores a los de el.



Una mañana Randolf se encontraba al lado de su hija cuando ella le pregunta: - ¿Voy a morir, no es cierto?. Te lo dijeron los médicos.



- No mi amor, no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiría que pierda lo que más he amado en el mundo - respondió el padre -



- ¿Van a algún lugar?. - Pueden ver desde lo alto a las personas queridas?.¿Sabes si pueden volver?.



- Bueno hija - respondió - en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo sobre eso, pero si yo muriera, no te dejaría sola.



Estando en el mas allá buscaría la manera de comunicarme contigo, en ultima instancia utilizaría el viento para venir a verte.



-¿Al viento?.Replico Maria José. ¿Y como lo harías?.



- No tengo la menor idea hija, solo se que si algún día muero, sentirás que estoy contigo cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas.



Ese mismo día por la tarde, llamaron a Randolf, el asunto era grave, su hija estaba muriendo, necesitaban un corazón pues el de ella no resistiría sino unos quince o veinte días mas.



Un corazón!. ¿Donde hallo un corazón?. Lo vendían en la farmacia acaso, en el supermercado, o en una de esas grandes tiendas que propagan por radio y televisión. Un corazón!. ¿Donde?.



Ese mismo mes, Maria José cumpliría sus quince años. Fue el viernes por la tarde cuando

consiguieron un donante, las cosas iban a cambiar. El domingo por la tarde, ya Maria José estaba operada. Todo salió como los médicos lo habían planeado éxito total!.



Sin embargo, Randolf no había vuelto por el hospital y Maria José lo extrañaba muchísimo. Su mama le decía que ya que todo estaba bien y que será el papá quien trabajaría para sostener la familia, Maria José permaneció en el hospital por quince días mas, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y así lo hicieron.



Al llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofá y su mama con los ojos llenos de

lagrimas le entrega una carta de su padre:



Maria José, mi gran amor: "Al momento de leer mi carta, debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa de los médicos que te operaron.



No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no poder estar a tu lado en este

instante. Cuando supe que ibas a morir sentí que yo también moriría contigo, y me preguntaba ¿que podía hacer?...



Después de tanto pensar y sentir mil cosas dentro de mi, decidí finalmente que la mejor manera de hacer algo por ti era darle respuesta a una pregunta que me hiciste cuando tenias diez anos y a la cual no respondí. Decidí hacerte el regalo mas hermoso que nadie jamás ha hecho. Te regalo mi vida entera, sin condición alguna para que hagas con ella lo que creas que es mejor, sintiendo muchas cosas bellas y sabiendo que en el mundo lo mas importante es que quieras vivir,



¡Vive hija!. Te amo!!!!... También quiero que sepas que hoy, mañana y siempre estaré a tu lado... siempre. Te Amo y siempre Te Amare, porque eres lo mas grande y hermoso que Dios me ha dado... siempre estaré contigo, siempre TE AMARE...



Maria José lloro todo el día y toda la noche. Al día siguiente, fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá, lloro como nadie lo ha hecho y susurro:



- Papi ahora puedo comprender cuanto me amabas, yo también te amo aunque nunca te lo dije. Por eso también comprendo la importancia de decir "TE AMO". Y te pido perdón por haber guardado silencio... en ese



instante las copas de los árboles se movieron suavemente y cayeron algunas flores. Sintió Maria José que un suave viento rozo su cara y una brisa fresca beso sus mejillas. Alzo la mirada al cielo sintiendo una paz inmensa y dio gracias a Dios por eso. Se levanto y camino a casa con la alegría de saber que lleva en su corazón "el amor mas grande del

mundo".







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¿QUE ES EL AMOR?



En una de las salas de un colegio había varios niños. Uno de ellos preguntó:



- Maestra... ¿qué es el amor?



La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en hora de recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajesen lo que más despertase en ellos el sentimiento del amor.



Los chicos salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:

- Quiero que cada uno muestre lo que trajo consigo.



El primer alumno respondió:

- Yo traje esta flor, ¿no es linda?



Cuando llegó su turno, el segundo alumno dijo:

- Yo traje esta mariposa. Vea el colorido de sus alas; la voy a colocar en mi colección.



El tercer alumno completó:

- Yo traje este pichón de pajarito que se cayó del nido.



Y así los chicos, uno a uno, fueron colocando lo que habían recogido en el patio. Terminada la exposición, la maestra notó que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido quieta durante todo el tiempo. Se sentía avergonzada porque no había traído nada. La maestra se dirigió a ella y le preguntó:



- Muy bien: ¿y tú?, ¿No has encontrado nada?

La criatura, tímidamente, respondió:



- Disculpe, maestra. Ví la flor y sentí su perfume; pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma por más tiempo. Ví también la mariposa, suave, colorida, pero parecía tan feliz que no tuve el coraje de aprisionarla. Ví también el pichoncito caído entre las hojas, pero... al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí devolverlo al nido. Por lo

tanto, maestra, traigo conmigo el perfume de la flor, la sensación de libertad de la mariposa y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo mostrar lo que traje?



La maestra agradeció a la alumna y le dio la nota máxima, considerando que había sido la única que logró percibir que sólo podemos traer el amor en el corazón.



Sabes, esto me lo envió quien me enseñó, que el amor no es Tomar, Arrancar, Capturar, Forzar, Ganar o Perder.



Amar es llevar en el alma, es Recordar, es Disfrutar, Amar es ser LIBRE Y DEJAR LIBRE.





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MENSAJE DE LAS ESTRELLAS



Existían millones de estrellas en el cielo. Estrellas de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas, azules.



Un día, inquietas, ellas se acercaron a Dios y le dijeron: - Señor Dios, nos gustaría vivir en la tierra entre los hombres.



- Así será hecho, respondió el Señor. Las conservaré a todas ustedes pequeñitas, como son vistas para que puedan bajar a la tierra. Cuéntase que, en aquella noche, hubo una linda lluvia de estrellas.



Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y a correr junto con las luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños y la tierra quedó maravillosamente iluminada.



Pero con el pasar del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver para el cielo, dejando la tierra oscura y triste.



- Por qué volvieron? Preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cielo. - Señor, no nos fue posible permanecer en la tierra, allí existe mucha miseria y violencia, mucha maldad, mucha injusticia. Y el Señor les dijo: - Claro! El lugar de ustedes es aquí en el cielo. La tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que pasa, de aquello que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere, nada es perfecto. El cielo es el lugar de la perfección, de lo inmutable, de lo eterno, donde nada perece.



Dios habló de nuevo: - Nos está faltando una estrella. Será que se perdió en el camino? Un ángel que estaba cerca replicó:



- No Señor, una estrella resolvió quedarse entre los hombres. Ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límite, donde las cosas no van bien, donde hay lucha y dolor.



- Que estrella es esa? Volvió Dios a preguntar. - Es la Esperanza Señor. La estrella verde. La única estrella de ese color.



Y cuando miraron para la tierra, la estrella no estaba sola. La tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella verde en el corazón de cada persona.



Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita retener es la esperanza. Dios ya conoce el futuro y la Esperanza es propio de la persona humana, propia de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe

como será el futuro. Recibe en este momento esta estrellita en tu corazón, la esperanza, tu estrella verde. No dejes que ella huya y no permitas que se aparte.



Ten certeza que ella iluminará tu camino, sé siempre positivo y agradece a Dios todo. Se siempre feliz y contagia con tu corazón iluminando a otras personas.














Autor: MisterBatio
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