Invasión Z (primer capítulo)


Blog con la obra completa: http://milibrozombie.blogspot.com
INTRODUCCIÓN








Bueno, antes que nada voy a presentarme, mi nombre es David, soy un chico de Valencia, fan del género zombie, así que decidí dar forma a una historia por mí mismo, utilizando todo lo que realmente dispongo a mi alrededor, tanto lo que hay en mi casa, como el entorno que me rodea, utilizando el barrio para ello, intentaré hacer una entrada diaria de una página más o menos, así que espero que disfrutéis mi blog.







Capítulo 1: Como empezó todo









Era miércoles, salía del gimnasio después de entrenar artes marciales para la autodefensa, había sido un día intenso, y en las clases no nos habían dado ni un respiro. Al llegar a casa, encendí la tele con el volumen alto y me dirigí a la ducha para disfrutar de mi premio por el esfuerzo realizado. Es la última ducha plácida que recuerdo desde entonces. Mientras me duchaba, en las noticias daban una noticia poco común, un gas tóxico había contaminado un parking de Manhattan en Nueva York, Estados Unidos, una especie de salmonela, o algo similar que había hecho que los afectados sufriesen convulsiones. Al terminar mi ducha, me metí en la cama, leí un poco y disfruté de unas lujosas 8 horas de sueño.





Al día siguiente, 5 de enero, mis padres decidieron irse de viaje y tomarse unas pequeñas vacaciones con mi hermana pequeña. Yo no podía ir porque comenzaba los estudios el día 10, así que tuve que quedarme en casa mientras ellos se iban a una isla paradisíaca del caribe, de la cual no recuerdo el nombre.





No me agradó mucho la idea de quedarme aquí mientras ellos disfrutaban de playas y calor, así que para quitarme el mal humor, encendí el ordenador y visité mis páginas de humor y curiosidades favoritas. En una de ellas, daban la noticia de una infección vírica la cual se había dado en Manhattan, relacionada con los acontecimientos de ayer. Toda Manhattan estaba en cuarentena, los soldados estadounidenses custodiaban todos los accesos las 24 horas y todo el que se acercase a los puntos de control era eliminado, infectado o no. En la notícia venían adjuntos dos vídeos de mala calidad de la abrumadora violencia de la situación, los cuales habían sido bloqueados y eliminados por YouTube.





No me preocupé demasiado, pensé que sería publicidad viral para vendernos algo, como un nuevo videojuego, o quizás otra película absurda de miedo. Después de ver algunos vídeos de golpes con los que no podía evitar sacar una sonrisa, me vestí y me preparé para ir al gimnasio.





Las clases fueron normales, después de estas hice cardio, y al salir, quedé con mis amigos, Adrián, Edgar y Jose Elías. Me sentí reconfortado de poder disfrutar de la compañía de mis amigos, hicimos el idiota básicamente, pero era algo que me encantaba hacer, y más con ellos. Volvimos a casa de madrugada, por lo que me quedé durmiendo hasta tarde, lo que sin duda es lo mejor de las vacaciones.



Me levanté a las 3 de la tarde, encendí la tele y puse antena3. Mientras me dirigía a preparar mi comida oía a Matías Prats informando de que el control sobre Manhattan se había roto, Nueva york estaba infectada, una de las ciudades más grandes del mundo. Al volver al comedor, vi a Obama preocupado, pidiendo ayuda a las fuerzas de la OTAN, Nueva York se había declarado zona catastrófica. Me comencé a asustar porque ya no parecía un anuncio viral , era mucho más serio, me metí en internet y comencé a indagar, pero había sido censurado, todas las páginas estadounidenses habían sido censuradas, blogs, twitters... incluso facebook y youtube.






El mundo se hacía eco de la alarma, todos conspiraban para intentar averiguar que podía pasar y por qué tanto secretismo, las suposiciones eran de ciencia-ficción.

Se podían encontrar videos filtrados por wikileaks, soldados muy asustados, disparando y huyendo de la zona, la mayoría con lo puesto, pero en ningún momento se visualizaba la amenaza que tanto los aterraba, solo se veía el miedo en sus caras.





Al día siguiente se propagó por todo el estado de Nueva York, la infección estaba descontrolada, por lo que cerraron puertos, aeropuertos y carreteras. Ningún medio de comunicación estaba activo, la OTAN advirtió que cualquier medio de transporte que intentara entrar o salir de Estados Unidos sería automáticamente derribado, el resto de los países comenzaban a censurar también los medios, sobretodo internet.





Necesitaba comprar comida, cosa que debería haber hecho nada más haberse ido mis padres, pero con el pánico generalizado, toda la gente se había echado a los supermercados a comprar víveres para el posible desastre. Desde mi ventana observaba como la gente se agolpaba para comprar, e incluso llegaban a las manos por la comida. Familias enteras cargaban todo lo que podían en sus coches y intentaban dirigirse hacia algún lugar menos poblado, espero que les haya ido bien. Cuando llegué al supermercado, a penas quedaba comida, cogí las conservas que quedaban, entre esto y lo que quedaba en casa, supuse que podría aguantar un buen tiempo.



Días después, no se recibió ninguna señal de Estados Unidos, nada. Ni si quiera le dio tiempo a la OTAN para coordinar un plan de ayuda militar. El rey Juan Carlos junto con el presidente José Luís Rodríguez Zapatero dieron una conferencia conciliadora, asegurando que estábamos seguros, que todos debíamos mantener la calma y no abandonar la rutina, reincorporarnos de las vacaciones y volver a nuestro hábito.






La infección se acabó propagando a Francia, a través del atlántico, Wikileaks revelaba el proyecto Hel del gobierno estadounidense, un proyecto de arma biológica, creada durante la guerra fría, y perfeccionada en irak a espaldas de la ONU. Después de este informe filtrado de wikileaks no se volvió a escuchar nada más, la ONU decidió cerrar todo tipo de comunicaciones de todo el mundo, internet, cadenas de televisión, radios... España cerró sus fronteras con Francia. Dejando a millones de franceses inocentes sin poder cruzar la frontera.



Hubo manifestaciones, yo aproveché para leer los viejos libros de supervivencia de mi padre, los cuales tenía atrincherados en las estanterías, me empapé de ellos, por lo que pudiese pasar en cualquier momento, "saber que estás preparado mejora tu confianza en ti mismo" nos decían en las clases. No mentían



La gente estaba nerviosa, el mundo estaba sordo, nadie sabía nada, se corrió la voz de que en Aragón y el norte de Cataluña se estaban dando las primeras infecciones, imagino que el virus tardó más en llegar aquí por los pirineos. El gobierno comenzó a tomar medidas, estableció puntos de control en hospitales militares, y los militares obligaron a los ciudadanos a desplazarse hasta el punto seguro que nos correspondía, el hospital de la nueva fe, ya que el hospital militar de Mislata estaba que se caía a pedazos. Allí era donde me asignaron a mí
















Cuando los soldados llegaron a mi edificio empezaron a desalojar las viviendas una a una. Llamaron repetidamente a mi puerta, al ver que no había respuesta alguna se dispusieron a abrirla por la fuerza con un ariete, cuando salió la vecina de la puerta de al lado. Por suerte, esta les indicó que nos habíamos ido de viaje de vacaciones, y que la vivienda estaba vacía. No pude evitar pensar como estarían mis familiares.





Era 15 de Enero, y hacía días que no veía a nadie por la calle. Nunca Valencia había sido tan silenciosa. Supuse que, con este descontrol, el agua y la electricidad pronto se acabarían, así que llené las dos bañeras y las pilas de mi casa de agua, apagué los aparatos eléctricos y cargué al máximo el SAI 1del ordenador (nunca pensé que me sería tan útil) con el que calculé que tendría unas 60 horas para cargar aparatos eléctricos pequeños.







Intenté contactar por teléfono con mis padres, con mis amigos, pero las líneas estaban inutilizadas. Me sentí solo, no me quedaba mucha comida, quizás para dos o tres días, así que decidí entrar en los pisos de mis vecinos de finca, lo cual no fue nada fácil. Estaba sólo, ningún vecino se había quedado. No encontré muchas cosas, algunas conservas y un par de kilos de arroz y legumbres, que me comí en los días siguientes, dejando las conservas para el final. Finalmente, el 17 de Enero, dejó de haber luz. Las noches eran totalmente oscuras y no se oía absolutamente nada que no fueran los coches del punto seguro, entrando y saliendo en busca de víveres.





Dos días después, el 19 de Enero, cortaron el suministro de agua. Todavía me quedaba mucha almacenada, ya que durante la incursión por el edificio en busca de alimentos me dí la libertad de llenar las bañeras de mis vecinos también. Ya sólo me quedaban las conservas que había comprado y las que había encontrado, con las que tendría para un par de semanas como mucho. Ese día ví al primero de ellos. Caminaba lentamente en dirección al punto de control, arrastrando los pies, no parecía estar muy coordinado, pensé que podía ser alguien desorientado por el hambre o la sed, así que llamé su atención desde mi balcón.





Cuando se giró me di cuenta de mi error, tenía una herida mortal en la cabeza, y estaba empapado en sangre coagulada. Su piel era cerúlea y seca, su mirada estaba totalmente vacía y noté como se clavaba en mi, profirió un gemido seco y se acercó a mi balcón, intentando tocarme con la punta de los dedos. Lógicamente era imposible, aunque viviese en un primero, no podía alcanzarme, pero me embargó el miedo. Pensé qué le podía ocurrir, ese hombre estaba muerto, con sus heridas era imposible que siguiese vivo, pero ahí lo tenía, gimiendo bajo mi balcón, desesperado por atraparme. No sabía que le ocurría, pero una cosa tenía clara, que ese ser no era humano, por lo menos ya no.





No dejó de gemir en toda la noche, no pude conciliar el sueño, nadie podría hacerlo, esa noche escuché los primeros disparos, eran discontinuos, quizás un par de disparos cada 5 minutos. Es increíble como cuando una ciudad está en silencio eres capaz de escuchar sonidos a kilómetros de distancia. Tuve que colocarme música de mi mp3 para relajarme, un poco de B.B. King2 me hizo calmar los nervios y serenarme, volví a intentar comprender lo que ocurría, así que me asomé por la ventana de mi habitación. Al primer individuo se le habían sumado otros dos, los cuales gemían en coro hacia mi balcón, y otro par se dirigían lentamente hacia el sonido de los disparos provinientes del punto seguro.







Todos estaban mutilados, con heridas y llenos de sangre, se me revolvió el estómago con aquel espectáculo tan dantesco, y no pude evitar las náuseas con el olor a carne en descomposición. Pero cuando no pude evitar llegar a las arcadas, fue cuando entre tres o cuatro lograron acorralar un gato callejero. Lo desmembraron y lo masticaron, esparciendo sus restos por la calzada. No eran unos infectados normales, querían alimentarse, por ello decidí que debería armarme con lo que pudiese al día siguiente, por si me veían pinta de gato.





No logré descansar, así que tenía las energías mermadas. Nada más levantarme hice inventario de lo que tenía en casa, y mas tarde iría a registrar el edificio en busca de algún arma. Por suerte, mi padre tenía una pequeña colección de armas blancas. El resumen de mi inventario era una katana, un cuchillo militar táctico, de unos 30 centímetros de largo, muy cómodo de manejar y una ballesta muy robusta, con 30 flechas de punta de acero y cuerpo de fibra de carbono. No encontré nada de utilidad fuera de mi hogar, ningún vecino tenía algún arma de fuego.





Cada vez el sonido de los disparos era más usual, hasta llegar a ser constante. El número de infectados de la calle pasó de unos seis a unos quince, debido a que, por lo visto, les atrae todo tipo de ruido. Mi alimento iba mermando poco a poco, volví a registrar el edificio más a fondo, pero no encontré nada más. A duras penas podría aguantar 5 días con la comida que tenía aquí. Debían de tener problemas en el punto seguro, ya que ya no se oía ningún coche en busca de comida o patrullando. Solamente se escuchaba el sonido de la pólvora.





Al cabo de un día los disparos cesaron paulatinamente hasta no oír ninguno. Pensé que al haber tanta gente, el ruido provocado habría atraído a los infectados, sobrepasando la defensa del punto seguro. Me resultaba irónico, como supuestamente lo más seguro para el desastre había resultado ser una trampa mortal, y pensé en mi suerte al haberme resguardado en mi hogar. Al entrar la tarde, comencé a escuchar el sonido de un vehículo dirigiéndose hacia aquí, no pude evitar asomarme al balcón para ver lo que ocurría, un todoterreno policial similar a un hummer, concretamente un semiblindado de intervención del CNP3 venía a toda velocidad, limpiando la carretera de infectados. Me sorprendí cuando el vehículo paró en frente de mi casa, pero más aún cuando mi primo, recién acabada la academia para el cuerpo de policía, salía del coche empuñando un fusil de asalto G36.

Los infectados empezaron a gemir desesperadamente, mientras caminaban lo más rápido que podían hacia él. Víctor no se amedrentó, y comenzó a disparar a la treintena que habían ya por la zona, mientras yo observaba perplejo como iban cayendo, hasta que finalmente mi primo me sacó de mi asombro:





-¡Tú, gilipollas! ¿¡Cuantos puntos tengo que hacer para que me abras la puta puerta!?

- Ya... ¡Ya voy! -tartamudeé por la incredulidad de la situación.





Cogí mi katana y bajé corriendo a abrirle la puerta del patio a mi primo, dado que la luz no iba como para abrírsela desde el telefonillo. Nada más abrirla se abalanzó hacia mi un infectado, casi se me echó encima, pero antes de estar a su alcance le pateé el pecho para alejarlo y lo decapité con la afilada espada. Nada más verme, cambió el cargador del fusil y retrocedió de espaldas, controlando los infectados que gemían furiosamente al no poder alcanzar a Víctor. Nada mas logró entrar, cerré la puerta de hierro forjado, con la que se dieron de bruces una marabunta de ellos, rompiendo los cristales enrejados, pasando los brazos por ellos, y gimiendo fuertemente, como con un sentido de frustración al no haber conseguido destripar al policía.





- ¿Como sabías que estaba aquí? -pregunté-

- Subamos, te lo contaré.







Subimos rápidamente, todavía la adrenalina recorría mi cuerpo, y notaba las pulsaciones en la sien, como pequeños golpes. Puse la katana en agua hirviendo, para eliminar las bacterias que pudiesen haber quedado adheridas, así, si había un corte accidental, no me contagiaría.





-¿Me invitas a comer no? -me decía mientras sonreía ligeramente-

-Sí claro, espero que te gusten las sardinas en escabeche...

-No importa, me muero de hambre.





Le observé comer con impaciencia, parecía que no hubiese comido en días...











1SAI: Sistema de Alimentación Ininterrumpida, es un dispositivo que gracias a sus baterías puede proporcionar energía eléctrica tras un apagón a los dispositivos que tenga conectados durante un tiempo reducido, además de filtrar subidas y bajadas de tensión.





2 Riley B. King más conocido como B. B. King [size=NaN]es un aclamado guitarrista y compositor de Blues y jazz blues. Según la revista “The Rolling Stones” es el guitarrista más grande en vida, y el tercer mejor guitarrista de la historia.[/size]





3CNP: Cuerpo Nacional de Policía, conocida antiguamente como policía nacional














Autor: stealth_117
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