La obsesión por el pasado y el futuro

La obsesión por el pasado y el futuro

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La obsesión por el pasado y el futuro

Jaume Vallcorba, fundador de la prestigiosa editorial Acantilado, habla del

rol fundamental del libro y el librero y de su proyecto para rescatar

clásicos olvidados. Nota completa en Revistaenie.com [1].  

Los diez años que cumplió la editorial Acantilado en este 2009 han sido los

años de las proyecciones más apocalípticas para la industria. Libros

electrónicos, bibliotecas digitales, algoritmos en reemplazo de los

libreros, son sólo algunos de estos nubarrones. Nada desestimables por

cierto. Pero tampoco abortivos para el nacimiento y crecimiento de pequeños

y medianos emprendimientos que, amparados en el buen gusto, en una

personalidad definida y en el olfato editorial, van capeando la tormenta y

marcando excepciones a una regla tecnócrata que deja ver matices y grietas

para la construcción de alternativas.

En esta ola, navega el catalán Jaume Vallcorba, recostado en el prestigio de

Acantilado y Quaderns Crema, las dos editoriales que fundó y dirige. "Me

gusta pensar que los libros de Acantilado proponen un espacio de reflexión

transversal, entre los tiempos, los géneros, los países, que de alguna

manera acaba influyendo en la formación espiritual del lector", dice

Vallcorba en una charla con Ñ durante el festival Malpensante, en Bogotá,

Colombia. Algunos pueden acusarlo de egoísta, porque al hablar de sus

títulos los nombra de memoria, contando anécdotas de una biblioteca

personal. Son los libros que a él le gusta leer. Por oficio, o por bueno

gusto, recibe elogios por haber recuperado nombres olvidados y ofrecer

clásicos importantes en ediciones fiables. Pero su idea va más allá.

"Queremos publicar unos clásicos que dialoguen con absoluta temporalidad con

autores contemporáneos", dice. Es su obsesión. Entonces trae el caso del

austríaco Stefan Zweig, que no es tan contemporáneo (1881-1942) y que

"dialogó" con Montaigne cuando en Brasil buscaba reconfigurarse en los días

previos a su suicidio. "Los ensayos de Montaigne fueron para él esenciales y

el diálogo entre ambos autores es intensísimo", dice Vallcorba. Y

reflexiona: "El mismo Zweig influye sobre Montaigne, pues nuestra lectura de

Montaigne no será la misma después de Zweig". Así va pensando su catálogo

Vallcorba, de manera transversal, y profunda.

"Eso es lo que me gustaría, unos libros que después de haberlos leído

hagan que las cosas ya no sean como antes". ¿Le preocupa más el pasado que

las amenazas del futuro? "La gracia de publicar clásicos es que iluminen

sobre cuestiones del presente y no tratar de recuperar clásicos olvidados

porque sí", aclara.

*

El futuro del libro

*Frente a esta obsesión por su catálogo, la amenaza tecnológica se diluye

frente a su oficio de editor. Vallcorba ve al libro electrónico sólo como

un soporte, que va a ser más útil para best-séllers, enciclopedias o

diccionarios. "La percepción del libro como objeto no es para nada banal",

se autoconvence el piloto de Acantilado. De lo que también está convencido

es del rol fundamental del librero. Se ha pasado la mañana visitando

librerías bogotanas, charlando con sus dueños y vendedores. Le fue bien en

la capital colombiana, sabían de qué hablaban esos vendedores.

"Vivimos a la par y gracias a los libreros que ejercen su oficio como algo

vital", dice. Y otra vez ataca a los agoreros, que hace años vienen

vaticinando la muerte de las editoriales independientes, algo que fue

desmentido en toda Europa por la aparición de nuevos proyectos. "El futuro

de esas librerías con libreros está garantizado. Lo estamos viendo.

Mientras existan lectores existirán esas librerías", sentencia. Vallcorba

dice que le gusta más publicar autores que títulos, pero en el mercado

actual eso se hace difícil. Será por eso que define su relación con los

escritores vivos como muy intensa. Cuenta que Peter Stamm, por ejemplo,

cuando termina una novela se la manda por mail en Word. "Dialogamos sobre los

personajes. Pero no al estilo de la edición americana, en donde decimos eso

lo quito y añado aquello. Esos son libros de receta: diez gramos de

multiculturalismo, veinte de aquello otro..."

Al contrario, Vallcorba sólo ofrece su punto de vista. "Un editor es siempre

un lector. Mi primer trabajo es el del lector", sostiene. Pero no le dan nada

de envidia los fenómenos de ventas empujados por el marketing, como los Dan

Brown o los de Stieg Larsson. "Llenan las librerías de gente y eso es muy

bueno para todos", señala.

*

El futuro del lector

*También es clave para su trabajo el proceso de traducción. La idea de

Acantilado es trabajar con textos originales, previos a cualquier

traducción. Y otra vez, Vallcorba trae a Montaigne como ejemplo. "Con los

ensayos de Michel de Montaigne volvimos a la edición de 1595 cuando durante

todo el siglo XX se había pensado en otra edición. Fue una apuesta fuerte,

pero ahora hay un retorno general a aquella edición", festeja Vallcorba. Y

enseguida tira un contraejemplo, en Chateaubriand. "Hay que traducirlo desde

su tercera edición, que incluye toda su obra, pues la primera, que salió en

los periódicos, fue censurada". Como buen filólogo clama por la filología,

por la reivindicación de ese término. Y, a partir de allí, empezar a

traducir. "La traducción, como el diseño del libro, debe ser una pantalla

de cine en la que se proyecten las cosas. Uno no debe sentir que está

leyendo un texto traducido", compara. Por eso mismo está convencido de que

no debe haber notas al pie. "El lector se ve constantemente interpelado y

expulsado de ese mundo al que había conseguido entrar", dice. Y ya sobre el

lector, Vallcorba prefiere idealizarlo, tal vez recordándose a él mismo.

"Siempre pienso en ese niño que lee *La Isla del Tesoro* ayudado por una

linterna bajo las sábanas mientras su madre le ruega que duerma". Pero sabe

bien que los tiempos son otros, y que el futuro de los lectores está ligado

a decenas de variables, entre ellas la de una educación que decae en todo el

planeta. "Le apunto al lector que piensa en el libro como algo constitutivo

de su personalidad, en una biblioteca personal que no es simplemente el libro

en su cuarto sino un espacio mental". Vallcorba se mira en el espejo.

Fuente: www.clarin.com/diario/2009/11/25/um/m-02048555.htm


[1] http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/11/25/_-02048544.htm



Autor: lorenitaposteadora
http://libros-online-gratis.blogspot.com/

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