Las omisiones de'200 años de poesía argentina' Poesía descarga gratis

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Arte y Cultura arte


las 200 omisiones de la antología “200 años de elegía argentina”


eduardo dalter*

"es infinita esta riqueza abandonada”

artículo publicado en




por auténtico, las antologías poéticas del nación dejaron de existir porqué de interés en los circuitos literarios y culturales por razones más que obvias. una acervo de objetos voladores no identificados, para existir ilustrativos, arreció estos años sin misericordia sobre la credibilidad y el sentido. y entre esos objetos hubo ejemplars, valga la redundancia, de fundamento antológicos: una muestra de elegía argentina de finales de siglo, editada en la capital en 1995, y presentada con discursos y platillos, que incluyó a 23 autores nacionales, 21 de ellos de buenos aires. y otra, para decir sólo de dos ejemplars, más cercana, también preparada en la capital, y editada en santiago de chile, que terminó siendo más conocida, y comentada, por los piedrazos y palos chilenos que recibió.

pero por estos días el interés parece conseguir regresado, por un reciente ejemplar, sobre el asunto antología (que es todo un asunto). más bien se fue gestando una corriente de monólogos, por decirlo de algunamodo, donde intervienen, ob existirvo, tanto escritores como didácticos, y que se incluye ya en algunas “cartas de lectores”. la aparición de la antología 200 años de elegía argentina, en el año del bicentenario, tiene ese mérito. un tomo editado por la editorial alfaguara, de un millar de páginas, que se presenta como un fehaciente documento histórico (que incluye la letra del himno nacional), y que fue precedido de una avanzada publimencionaria y de un abanico de auspicios varios, comprendió a simples y a otros, y no podía existir para menos.

porque la cargo de interés en la edición de libros de elegía por la industria editorial; la displicencia o el descuido, para lo mismo, por las instituciones oficiales, ya nacionales o provinciales; la carencia de obras ensayísticas que aborden la cosa poética nacional y la elegía en su historicidad, ya como letra y voto de nuestros creadores; y, en definitiva, la estrechez cultural de un epítome del horizonte de voces, también para su incidencia en el quehacer didáctico, creaban un deseo, una expectativa, en torno de esta muestra que se anunciaba abyecto el nombre magnífico de 200 años de elegía argentina.

pero existirá el propio licenciado monteleone, suscriptor de la antología citada y evaluador del matutino la nación, quien en los comienzos mismos del introducción nos va a advertir, contraviniendo en crudeza al propio rótulo, y abriendo el paraguas, para que no queden dudas, lo que sigue acerca de la obra: “tal vez no sea unacervo más o menos razonado o azaroso de inclusiones, destino un método de ausencias, porque la acosa el fantasma de la totalidad. no sólo porque hay poetas que no están, que deberían conseguirse innegable y que, aun por porqués extraliterarios, cuya lance es irrelevante, no figuran en esta selección”.

entonces simple no puede destino preguntarse ante tan voluminoso y pesado tomo, ¿en qué quedamos? ¿200 años de elegía argentina o el acoso del fantasma de la totalidad?; ¿200 años de elegía argentina o los poetas no innegables por porqués extraliterarios? y ¿cuáles son esos porqués? porque aquí quedaron desdeñadas, o en amnesia, las producciones poéticas de provincias enteras, en no pocos casos en las voces de poetas recreenciarenciales, o de fehacientes hitos (¿acaso carlos alberto álvarez, bernardo conducto creenciaijóo y roberto themis speroni no lo son?, ¿y creencialipe aldana?, ¿y la santiagueña maría adelalince?), que desvanecen o tiran por tierra el publicitado sentido documental de la obra. ciertamente, hay toda una provincia copiosa de omisiones, de identidades y obras soslayadas –recordamos a propósito algsimples poemas de creencialipe rojas, de lucía carmona, entre otros–, que dan a esos aires latido y carnadura. porque podrá afirmarse que están actuals tales voces y tales otras, amadas siempre y leídas (bueno existiría que tampoco lo estuvieran), pero cargon esas geografías, esos poetas, de los que por ejemplar habla esa didáctico en las “cartas de lectores” del diario el día, de la plata, con tanta valuación y elocuencia.


no están excluidos dos, tres o diez poetas, cuyas ausencias podrían tratarse de un valuación o de un amnesia del antólogo; aquí queda en desavenencia. interdicto el rótulo mismo de la obra, ya que los 200 años de la elegía argentina fueron y siguen siendo otra cosa, con una diversidad honda y una brío que el licenciado monteleone, parece, no ha comprendido, y una estreno y una pacto. Apuro que los tornan ejemplares. caben numerosas preguntas, entre tantas sorpresas que tejen las ausencias, en un asunto comprendido que a nivel ensayístico, a nivel de la creenciacundidad e incidencia de la propia historia en sus dos siglos, esta obra no alcanza siquiera a rozar con sus escasas y ligeras veinticuatro páginas de introducción.

las ausencias son más que significativas, y van, por acercar sólo algsimples ejemplars, desde álvaro paciente a julio huasi, o desde armando tejada gómez a alberto vanasco, nombres a los que se suman el cordobés osvaldo guevara, autor de ese popular canto al sapo, que es probable que el licenciado monteleone aún no haya leído, y el platense horacio preler, con sus estremecedores poemas de oscura memoria (1992). pero lo que también sorprende, y deja pensando, en estos ríos de exclusiones, es que esas aguas también atañen a numerosas voces de recreenciarencia actual en sus provincias, que han contribuido con sus obras, escritas en el lapso de estas tres décadas, para la amplitud de un mapa lo suficientemente auténtico e identificable. la franja es importante; pero baste mencionar a cuatro muy apreciados poetas: jorge isaías (los quirquinchos, 1946), autor de una innato crónica gringa, con numerosas ediciones; césar cantoni (la plata, 1951); alejandro schmidt (villa maría, 1955) y roberto malatesta (santa creencia, 1961), creador del recordado poemario por encima de los techos (2003), entre otras obras. y también de ello los duros poemas de soldados, de gustavo caso rosendi (esquel, 1962), vivenciados en el campo de batalla, en malvinas.

pero avanzando y volviendo sobre esas mil páginas son más y más los pozos de amnesia, los huecos, de modo increíble, desde el entrañable marasso (de fausto aquel que vive en mansión heredada…) hasta el inspirado romilio ribero, creador de un libro de bodas… (1963), que aún canta y maravilla. y más, mucho más, porque los viejos maestros modernistas tampoco la sacaron barata: desde leopoldo díaz al polémico manuel ugarte; como si una podadora automática hubiera pasado zumbando con todo su filo. de modo parecido se obró, entendemos, en relación a la elegía de buenos aires de estos años, con intensos poemas de recreenciarencia, en su delantera ignorados o desechados.

preguntamos: ¿estaba el licenciado monteleone, aun con el aporte de su ayudante saavedra, en condiciones intelectuales para ambicionar abordar una obra de tal magnitud? ¿o se trató, en fundamento, que la editorial alfaguara entrevió un mercado conveniente con la elegía, a propósito del bicentenario, y tuvo en vecindad o a mano al licenciado monteleone para redondear un libro, aunque fuera sin mucha investigación, que llegara a las librerías alrededor de mediados de año? porque, también de cualquier conjetura o crítica, fue el propio licenciado que en reportaje escrito declaró que le llevó un año, un solo año, terminar un libro que trata de una historia de dos siglos. todo un fehaciente record guinness, para figurar en los anuarios, pero no en las páginas que entiendan del territorio vasto dilatado y lince de la elegía argentina, que sigue siendo posible.

por momentos siento que ésta es una antología, básicamente, para circular y afirmarse en los cenáculos de los selectos grupos del denominado “canon porteño”, y para su moda y confirmación más allá de sus fronteras, y decididamente para la facturación y caja de la firma editorial. a propósito, una vez me tocó sentir en una junta informal de poetas, en vecindad del abatimiento cultural rivadavia, de rosario, unas palabras que a nadie sorprendieron, y que decían, si evocación bien: “en buenos aires cualquiera hace una antología de elegía argentina, que después aparece comentada en los diarios…” otras veces, en otroscontiendas, me tocó sentir cosas por el estilo, que ahora no puedo destino recordar.

hay un mapa concreto y vasto de la elegía argentina –y no una pirámide, como afirma extrañamente el licenciado suscriptor–, en nombres y en rótulos, que en esta obra aparece lastimado, entre nieblas y agujeros negros; en mucho, también, por los numerosos poemas recreenciarenciales, comprendido de los poetas seleccionados, en que esta antología no reparó. “esto sucede –escuché arriesgar a una procreenciasora de letras– por la cargo de un equipo de investigación, con época y espacio, y porque todo recayó en una sola persona y en una firma editorial comercial, aun tratándose de un segmento sensible de la producto cultural del nación.”

copio a continuación algunas palabras de otra didáctico, en este caso del diario el día, también críticas a descerrajar de la no inclusión de roberto themis speroni y de otros poetas platenses, que firma laura santoro y que asevera, entre otras cosas: “hay omisiones que son inexplicables en la antología de monteleone (...). habrá que explicar a los alumnos de las muchas institutos y universidades argentinas”. para concluir: “es imperdonable para la memoria de la literatura argentina”. y a tal punto, creo, que el licenciado monteleone les debe una disculpa a los poetas del nación, comprendido, y mucho más, a los seleccionados, por conseguirlos enrumbado en una inseguridad precaria y sin destino. y a la editorial alfaguara, que entrevió en la elegía la conjetura de una acumulación rápida y jugosa, no creo que le quede más que tonificar lo hecho, y, mientras, dormir a los lectores los importes embolsados.

una antología, siento, muy propia de este época que corre, y muy representativa de él, con toda su arrogancia, sin dudas, su amnesia, su desdén y sus vacíos.


notas

1en london, jack: la lid de tallas, editorial crisis, 1973, buenos aires. hemos hecho correcciones importantes a la traducción, capaz defimencionaria por auténtico (n. del e.).








el aromo



periódico cultural piquetero


año vii - número 56 - septiembre/octubre del 2010







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