Luz de Luna - Escuela de Vampiros (Novela)

Luz de Luna - Escuela de Vampiros (Novela)

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LUZ DE LUNA - ESCUELA DE VAMPIROS



Hola usuarios de ! En este post, les vengo a mostrar una novela creada por DarkDose, llamada Luz de Luna, Escuela de Vampiros. La novela necesita de mucha ayuda, pues está en proceso. Pero ya cuenta con gran cantidad de capítulos, y más de 80.000 palabras. Júzguenla ustedes mismos, lo importante es conocerla y a eso los invito, y si les gusta, pueden juntarse a los lectores.



Trama simplificada:



La vida de Frank cambia cuando conoce a una chica que jamás había visto. Y luego, cuando estaba solitario en su casa, ve un cometa violeta surcar los cielos, el cual lo transportará al mundo de tinieblas. Allí averigua mucho sobre la chica, que en realidad es una vampira, y su nombre es Rebeca. Pero Frank no contaba con que comenzaría a enamorarse de Rebeca, y deberá protegerla de los peligros de una hermandad antigua, que se remonta a tiempos muy lejanos, que tiene planes de ejecutar a Rebeca por su condición de Tenebra, y encargarse de que vampiros y humanos no tengan ningún tipo de lazos. Frank conoce muchos personajes que marcarán su vida, y cada vez irá madurando más, hasta entender el propósito de todas las cosas increíbles, y dolorosas que le suceden, y los retos del destino.



Aviso que la novela está protegida, por lo que no puede ser reproducida sin permiso del autor. Aunque pueden contactarse con él.



A CONTINUACIÓN LES EL ÍNDICE DE CAPÍTULOS QUE HAY HASTA AHORA:



ÍNDICE

Primera parte – “Recelo de Tenebra”

Capítulo 1 - Susurros

Capítulo 2 - Tarde especial

Capítulo 3 - Bienvenido a la Escuela de Vampiros

Capítulo 4 - Día de cine

Capítulo 5 - Vísperas del Año Sangriento

Capítulo 6 - Confesión

Capítulo 7 - El ataque

Capítulo 8 - Incidente

Capítulo 9 - Pesadilla en el centro comercial

Capítulo 10 - La carta de Rebeca

Capítulo 11 - Conspiración

Segunda Parte – “Abismos”

Capítulo 12 - Un nuevo comienzo

Capítulo 13 - Mar de tinieblas

Capítulo 14 - Subconsciente

Capítulo 15 - Subconsciente: Segunda Parte

Capítulo 16 - Jugada del destino

Tercera Parte – “Época de Carion”

Capítulo 17 - Despertando

Capítulo 18 - Conflictos

Capítulo 19 - Penumbra eterna

Capítulo 20 - Revelación

Cuarta parte – “Madre oscuridad”

Capítulo 21 – Parque de diversiones

Capítulo 22 – Fin del día





Y AQUÍ LES DEJO EL CAPÍTULO UNO Y DOS:





PRIMERA PARTE - “Recelo de Tenebra”



"Porque ella es el misterio de la noche. Sentirla siguiente a mí, inevitablemente hace a mi corazón palpitar agitado. Me cuesta comprender del todo si lo que siento es real, cuando tomo su mano. Entre la penumbra pienso… Y la verdad es que, el sacrificio es y será necesario, para tener a aquella compañera de la oscuridad."



Frank: Pelo castaño, ojos cafés. Dieciséis años, estatura media. Adolescente normal. Elegido por la luz de la luna.



Capítulo 1 - Susurros



Era una fría noche de domingo en casa, cuando Frank pensaba que ya la monotonía no podía llegar a más…, pensando que si todos los domingos habrían de ser así, terminaría detestando aquél día…



El ambiente en su casa tenía un leve aire de nostalgia, casi imperceptible, pero que gradualmente fue aumentando hasta hacer sentir a Frank agobiado. Entre la soledad, pensaba que le hubiera gustado ir al matrimonio al cual asistían sus padres ahora. Pero por sus dieciséis años recién cumplidos, no se le permitió. De todas formas lo calificaban como un “evento formal”, dónde los jóvenes como él no tenían nada que hacer ahí, según la opinión de los mayores.



Por eso no era su culpa, encontrarse sin nada que hacer aquella tarde, más que deambular por los alrededores de su casa, en una espera interminable por que le bajara el sueño, para terminar de una vez con el tedioso día.



En cuanto subió al segundo piso, se posó sobre el balcón de la casa a observar el ennegrecido cielo. Lucía bello, con estrellas y destellos pintados en él, además de la luna llena. Respiraba la helada brisa que transportaba el viento, y se llenaba los pulmones con ella. Se sentía relajado.



De pronto, mientras pasaba la mirada por una calle, creyó ver un destello violeta que le llamó la atención. Una silueta emergió de este destello, y se internó en un callejón. Frank se deslizó por el árbol que había crecido apegado al balcón, y se dirigió hasta dar con el callejón oscuro. Con un ligero temor, ingresó cuidadoso, inspeccionando entre las sombras. Aliviado comprobó que allí nada se escondía.

-Los ojos ya se me están cerrando y estoy viendo cosas… debo conciliar el sueño.

Y cuando salía del callejón, le pareció escuchar una voz femenina, que creyó escuchar decir: “Estoy aquí…”

Asustado, volvió a su casa.



Capítulo 2 – Tarde especial



Lunes, día de escuela. Frank ya estaba ubicado ante las puertas del establecimiento, con todo preparado. Su uniforme, la mochila, sus cuadernos…, pensando en los cuadernos recordó: La tarea de historia. Se le había olvidado.

-Estoy en problemas –pensó.



Era el mes de diciembre, cuando iban quedando las últimas semanas de clases. Y al parecer, ese aire relajado de diciembre se le contagió, ahora debía de enfrentar a la profesora y decirle que no tenía la tarea.

Razonaba sobre la situación cuando divisó a un amigo, Ignacio. Como Frank adivinase, éste le pediría la tarea.



-No te la voy a poder dar porque se me olvidó hacerla –respondió Frank.



A Ignacio le hizo gracia el olvido de Frank, cuando era precisamente a él, a quien siempre se le olvidaban las tareas. Pero esta vez era la excepción.

-Yo la hice, ¿sabes? Ahora yo seré quien te la dé –replicó Ignacio.

Frank observó como se invertían las cosas.



Se apresuraron hacía el aula. La clase estaba a punto de comenzar, allí ya estaban ubicados la mayoría de los alumnos. Un minuto más, y se habrían quedado fuera de clase.



Ingresó al aula la profesora de historia, luciendo su cabello rubio y sus nuevos lentes, con esa seriedad que nunca desaparecía de su rostro. Para los que olvidaban la tarea, eran de temerle.



-Pero tú ya tienes la tarea –sonrió Ignacio al ver a su amigo preocupado- Te la di yo.

Frank observaba como pasaban los segundos, a medida que pasaban los alumnos a presentar la tarea. Su nombre se acercaba ya. Ignacio fue llamado, y la profesora le dirigió una habitual mirada de desconfianza.

-Señor Ignacio… ¿su tarea?

-Maestra, hoy la he traído. Me he estado responsabilizándome. Aquí está mi tarea –murmuró satisfecho. La maestra abrió bien los ojos.

-Pues así debe ser, señor Ignacio. Ojalá esta conducta siga así. Bien, continuemos… ¡Frank!

Frank pasó adelante, y sin vacilar le reveló a la maestra que no había traído la tarea. Prefirió ante todo, ser sincero. Ignacio se llevó la palma al rostro, mientras Frank salía del aula pues era castigado a pasar el tiempo fuera de ella.



-Está todo bien… Quedan pocos días de clases –se tranquilizó.



A lo lejos, oyó unos pasos. Alguien venía.



-Frank –murmuró Lisa al contemplarlo, sentado en la banca, solitario. Lisa, era una chica despierta, de su edad. Tenía un cabello naranja muy bien cuidado, unos ojos cafés, simpáticas pecas, y mirada pueril. Se conocían ya hace un buen tiempo, y siempre habían sido cercanos.

-¿Qué haces aquí sentado? –preguntó.

-Estoy fuera de la sala de clases, por no haber presentado la tarea.

-Eso si que es aburrido… ¿Te gustaría salir de aquí?

-¿En qué piensas? –Preguntó Frank- ¿Salir a dónde?

-A respirar un poco de aire libre… Y salir de estas paredes.

-¿Pero no está prohibido salir de la escuela?

-No seas tan grave, será agradable –respondió Lisa.

Lo tomó por el brazo, y lo condujo por los pasillos. Lisa no era de aquellas personas que se quedaban esperando para actuar. Le gustaba tomar la iniciativa, y esto resultaba atractivo.



Llegaron hasta un pasillo, que terminaba en una pequeña puerta. Entraron, y dentro se encontraron con un montón de artículos de aseo, escobas, etcétera. Seguramente era el cuarto de alguno de los encargados de la limpieza. Allí también, había una puerta más pequeña aún que por la que habían ingresado. Fue necesario que se inclinasen para pasar por allí. Y por esta vía, llegaron hasta el parque.



Pasaron la tarde sentados sobre el pasto, bajo un frondoso naranjo, conversando de infinidad de cosas. La conversa fluía y ambos disfrutaban. Cada vez comenzaron a tener más cercanía, y sus ojos se contemplaban coquetos. La química entre ellos comenzaba a hacer de las suyas. Lisa preguntó:

-¿Qué piensas de mí?

-¿Cómo?

-Tú sabes… ¿Crees que soy guapa?



Frank intentó contestar, pero no podía articular palabra. Lisa lo contemplaba. Entonces, cuando estaba listo para contestar algo, los labios de Lisa se juntaron con los suyos. Transcurrieron minutos.



-¿A qué se debió eso? –preguntó Frank.

-¿No te gustó?

-No, no es eso. Pero no me lo esperaba.

-Sólo sentí deseos de hacerlo... -Respondió Lisa.

Frank contempló el cielo. El atardecer se esfumaba ya.

-Es tarde.

-¿Te debes ir?

-Sí.

-Iré contigo.

-Vamos… -respondió Frank incorporándose.



Una vez frente a su casa, Frank se despidió de Lisa. Sus padres aún no habían llegado. Se dirigió enseguida hasta su habitación, depositó el bolso sobre la cama, y revisó los cuadernos por si alguna tarea. No había ninguna por el momento.

Entonces, bajó las escaleras y se dirigió al refrigerador. De allí sacó un Yogurt, pues comenzaba a sentir la fatiga del hambre, y al mirar por la ventana, le pareció ver una luz en la noche.



-El cielo está bastante raro hoy… -murmuró, apoyándose en el marco de la ventana. Luego se dirigió hasta el balcón, para obtener una mejor vista.



Notó como extrañas manchas violetas pintaban el cielo. Pero de que lo hacían lucir hermoso, no había duda. Precisamente, cuando estaba de lo más concentrado, recorriendo el firmamento con sus ojos, observó un cometa violeta que surcaba los cielos. Asombrado por su hermosura, se sintió hipnotizado. Su corazón se agitaba. Deseaba poder volar hasta el espacio, rodeado por estrellas, y alcanzar el cometa. Verdaderamente, aquella sensación que ahora sentía con plenitud, era grandiosa, pero a la vez desconocida.



-¡Frank!



Despegó los ojos del cielo, para contemplar a quien lo había llamado. Una chica de aspecto oscuro, que se confundía con la penumbra, lo observaba. Era una chica que nunca antes había visto en su vida. O eso pensaba. Pero de alguna forma, le parecía, extrañamente conocida.



-¿Si? –atendió desde el balcón.

-Puedes bajar un momento, ¿Por favor?



Frank bajó a averiguar que se le ofrecía a aquella chica desconocida. Llegó hasta la puerta.



-¿Qué pasa? –preguntó

-Me preguntaba si habías hecho la tarea de mañana, en la escuela –respondió la chica.

-¿De qué tarea hablas?

-La tarea para mañana, de matemáticas. Se me ha olvidado.

Frank la contempló un segundo.

-¿Vas en mi aula? –le preguntó.

-Sí…



Frank estaba seguro de que jamás la había visto en su aula. Le parecía bastante extraño.

-Perdón por no haberme presentado… Pero necesitaba conseguir la tarea. Hace poco que asisto a tu escuela. Soy nueva…

“Eso lo explica todo” Se dijo Frank.

-Bien, pasa. La tengo en mi habitación.



Frank pensaba que había oído la voz de la chica, en alguna otra parte. Sin embargo, no podía recordar. Era una chica de estatura similar a la suya. Su cabello era negro, como la noche, y le acababa en el cuello, en puntas que formaban elegantes curvas. Pero los ojos, destacaban inmensamente; violetas, como las manchas en el cielo. Su aspecto aunque oscuro, generaba atracción misteriosa. Frank intentaba descifrar los ojos de la chica. “Lindos, pero curiosos” pensó.



Y bien Frank… ¿Tienes la tarea? –preguntó la chica.

-No.

-¿Pero cómo?, si habías dicho que la tenías en tu habitación.

-Pensé que la tenía… Bueno, para serte sincero, no sé ni de que tarea me hablas –respondió Frank.

La chica dejó ver una sonrisa.

-Eres muy despistado. Gracias de todos modos. Nos vemos…

-Oye pero espera –la retuvo Frank- No me has dicho de donde eres, y por qué nunca antes te había visto en el aula de clases.

-Mi nombre es Rebeca –Y seguido, lo contempló fijamente. Luego murmuró mientras se iba:

-Si te dijera realmente lo que soy, no me creerías.

“Si te dijera realmente lo que soy, no me creerías…” “¿Qué forma de despedirse es esa?” Se preguntó Frank. “Chicas…” suspiró.

Rebeca se había ido. Frank se quedó en la puerta observando. Sin duda, era una chica misteriosa.



Vampiros… se leía en el título del libro que Frank tenía entre manos. Tenía muchos libros sobre temas sobrenaturales. Los leía a momentos. Ya era tarde, y hace horas, Rebeca se había ido. Los padres de Frank no estaban en casa. Pero había aprendido a acostumbrarse a la soledad. De repente, por el rabillo del ojo observó el cometa violeta sobre el suelo, nuevamente, luciendo magnífico.

-Allí está otra vez… Que bello. Es realmente…



Pero no alcanzó a terminar su apreciación, pues un profundo sueño se apoderó de él. Todo fue sumergido por la oscuridad, y todo lo que había frente a él se fue borrando a medida que se le cerraban los ojos.





La novela también esta siendo publicada en la página www.relatos.escalofrio.com El autor es DarkDose, pueden encontrarla buscando por aquél nombre, o buscando por Luz de Luna Escuela de Vampiros.



Bueno usuarios de , si les gustó, pueden pedir más capítulos y se los traeré, o se los enviaré por correo. Si les gustó también, brindénle su apoyo a esta novela, que está creciendo. Personalmente, pienso que la trama es única, y merece ser leída. Salu2!



P.S: Quizás este post sea modificado con los demás capítulos.













Autor: DisturbedChild
http://libros-online-gratis.blogspot.com/

1 comentario:

Francisco Flores dijo...

Luz de Luna: Escuela de Vampiros ya va por el capítulo 25.

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