¿Qué es la Meditacion? Parte 2

¿Qué es la Meditacion? Parte 2

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�Qu� es la Meditacion?






La verdad en si misma solo puede ser alcanzada dentro de uno mediante la m�s profunda meditaci�n y conciencia. Buda



Practiquen la meditaci�n. Es algo fundamental. Una vez que se la disfruta, ya no se la puede abandonar, y los beneficios son inmediatos. Dalai Lama







La meditaci�n es RELAJACI�N





La meditaci�n es una pausa, un descanso total, una completa deten�ci�n de toda actividad: f�sica, mental, emocional. Cuando te tomas un des�canso tan profundo, nada se agita en tu interior. Cuando abandonas toda acci�n en s�, como si estuvieras me�dio dormido a pesar de estar despier�to, llegas a saber qui�n eres. De re�pente, se abre la ventana. No se la puede abrir con esfuerzo, pues el es�fuerzo genera tensi�n, y �sta es la causa de todas nuestras desdichas. Por esta raz�n, es muy importante comprender esto: la meditaci�n no es un esfuerzo.



Uno debe tener una actitud l�dica respecto de la meditaci�n, aprender a disfrutarla como algo divertido. Uno no debe tomarla de manera seria y formal. Si lo hace, est� perdido. Uno debe llegar a la meditaci�n en forma muy placentera. Y tiene que ser cons�ciente de que est� cayendo en un des�canso m�s y m�s profundo. No se tra�ta de concentraci�n; por el contrario, se trata de relajaci�n. Cuando est�s completamente relajado, por primera vez comienzas a sentir tu propia reali�dad; te enfrentas a tu propio ser. Mientras est�s en actividad, est�s tan ocupado que no puedes verte a ti mis�mo. La actividad crea mucho humo a tu alrededor, levanta mucho polvo a tu alrededor. Por eso es necesario aban�donar toda actividad, al menos duran�te unas horas por d�a.



Esto es as� s�lo al comienzo. Una vez que has aprendido el arte del des�canso, puedes estar en actividad y en reposo al mismo tiempo, porque en�tonces sabes que el descanso es algo tan �ntimo que nada que provenga de afuera puede perturbarlo. La activi�dad contin�a en la periferia, mientras que, en el centro, t� sigues en reposo. Entonces, s�lo al comienzo hay que abandonar toda actividad durante al�gunas horas. Cuando uno ha incorpo�rado el arte, ya no hay problema: uno puede permanecer en estado de medi�taci�n durante las veinticuatro horas del d�a y continuar al mismo tiempo con todas las actividades de su vida cotidiana.



Pero recuerda: la palabra clave es descanso, relajaci�n. Nunca vayas en contra del descanso y la relajaci�n. Acomoda tu vida de tal manera que dejes de lado toda actividad in�til (pues el noventa por ciento de las actividades son vanas: no tienen otro fin que matar el tiempo y mantenerse ocupado). Haz �nicamente lo esencial y dedica cada vez m�s tus energ�as a tu viaje interior. Entonces, se produce aquel milagro en el momento en que puedes estar al mismo tiempo en re�poso y en actividad. Es la reuni�n de lo sagrado con lo mundano, la reu�ni�n del materialismo con el espiri�tualismo.





La meditaci�n es UNIDAD




El sexo resulta tan atractivo porque permite que dos seres, durante un ins�tante, se transformen en uno. Pero, en ese momento, no tienes conciencia. Buscas lo inconsciente porque aspiras a la unidad. Pero, cuanto m�s lo bus�ques, tanto m�s pendiente estar�s. En�tonces, no sentir�s el �xtasis del sexo, pues el �xtasis surge de lo inconscien�te. Puedes dejar de lado la conciencia en un momento de pasi�n. La con�ciencia se pierde. Durante un breve instante, est�s en un abismo, pero sin conciencia de ello. Pero, cuanto m�s lo buscas, tanto m�s se pierde. Final�mente, llega un momento en que, en situaciones sexuales, el momento de falta de conciencia ya no se produce. Se pierde el abismo, el �xtasis. Enton�ces, el acto sexual se transforma en al�go est�pido. Es s�lo una liberaci�n mec�nica, sin que haya en �l nada de espiritual.



�nicamente conocemos la unidad inconsciente; nunca hemos tenido ac�ceso a la unidad consciente. La medi�taci�n es unidad consciente; es decir, es el otro polo de la sexualidad. El se�xo est� en un polo: el de la unidad in�consciente; la meditaci�n est� en el otro: el de la unidad consciente. La sexualidad est� en lo m�s bajo de la escala de la unidad, mientras que la �meditaci�n est� en lo m�s alto, en la cima de la escala de la unidad. La di�ferencia radica en el grado de con�ciencia.



La mentalidad occidental piensa actualmente en la meditaci�n porque el sexo ha perdido su atractivo. Cada vez que una sociedad se vuelve per�misiva respecto del sexo, aparece la meditaci�n, porque el sexo sin inhibi�ciones elimina la magia y el romanti�cismo de la sexualidad, anula su as�pecto espiritual. Ah� hay mucho sexo, con lo cual uno no puede seguir sin tener conciencia de ello. Una socie�dad reprimida sexualmente puede se�guir siendo er�tica, pero una sociedad liberada, desinhibida, no puede con�servar para siempre su erotismo. Tie�ne que ser trascendida. Por lo tanto, si una sociedad es sexual, ha de seguirla la meditaci�n. Para m�, una sociedad liberada en el terreno sexual es el pri�mer paso hacia la exploraci�n y la b�squeda.





La meditaci�n es RECREACI�N







No estoy en contra del sexo, y no estoy diciendo que lo abandones. Es�toy pidiendo que lo entiendas, que medites acerca de este tema, y que no te quedes s�lo haciendo el amor de manera inconsciente. Y eso har� de tu meditaci�n la m�s grande de todas. Est� m�s consciente, alerta, pendien�te, y observa lo que sucede realmente. Este momento de �xtasis, �se produce por medio del sexo o porque no hay m�s sexo durante un rato y el deseo ha desaparecido? Durante unas horas despu�s de hacer el amor, no piensas en el sexo. De ah� la paz, la calma, la tranquilidad. Nuevamente surgir� el deseo y volver�n las perturbaciones; nuevamente se producir� un distur�bio: el lago se agitar� y har� olas.



Si uno medita acerca de su propia sexualidad, uno comienza a compren�der grandes secretos de la vida que all� se ocultan. La clave est� en el se�xo. La sexualidad no s�lo es la clave para la reproducci�n, sino tambi�n para volver a recrearse a uno mismo. No es s�lo reproducci�n; es verdade�ra recreaci�n.



La palabra "recreaci�n" ha perdido su significado original. Ahora, "re�creaci�n" alude a disfrutar unas vaca�ciones, a gozar jugando por ah�. Pero, de hecho, cada vez que juegas o est�s de vacaciones, en ti se crea algo nue�vo. Es verdaderamente re-creaci�n; es algo m�s que placer. Algo que en el trabajo y en el mundo cotidiano mue�re, aqu� renace. Y el sexo se ha trans�formado en el acto m�s recreativo de la vida de la gente. Constituye su ac�to re-creativo. Pero, en un plano supe�rior, es realmente recreativo, y no s��lo placer. Guarda en s� grandes secre�tos, y el primero de ellos es (si medi�tas, lo descubrir�s) que el placer se produce porque el sexo desaparece. Y, cuando est�s viviendo ese momento de placer, tambi�n el tiempo desapa�rece (si meditas), la mente tambi�n desaparece. Y �stas son las caracter�s�ticas de la meditaci�n.



Mi opini�n es que la primera vis�lumbre de meditaci�n debe de haber aparecido en el mundo por medio del sexo; no hay otra posibilidad. La me�ditaci�n debe de haber cobrado vida a trav�s de la sexualidad, pues el sexo es el fen�meno m�s meditativo (si lo comprendes, si llegas a lo profundo de �l, si no lo usas como si fuera una droga). Entonces, poco a poco, a me�dida que crece la comprensi�n del fen�meno, tanto m�s desaparece el de�seo, hasta que llega un d�a de gran li�beraci�n, en el cual el sexo deja de obsesionarte. Entonces, uno est� tran�quilo, callado, completamente uno mismo. Ha desaparecido la necesidad del otro. Si quiere, uno igual puede hacer el amor, pero no es necesario.



Entonces, ser� una especie de acto compartido.





La meditaci�n es DESCANSO





Cuando digo "Abandona el yo y la mente", no quiero decir que ya no puedas utilizar la mente. De hecho, cuando no te quedas pegado a la men�te, puedes usarla mucho mejor, de manera mucho m�s eficiente, porque la energ�a que usabas para adherirte a ella queda disponible. Y, cuando no est�s continuamente en el terreno de la mente, las veinticuatro horas del d�a centrado en ella, tambi�n le das a la mente un tiempo de descanso.



�Sabes? Hasta los metales necesi�tan descansar; hasta los metales se fa�tigan. Entonces, �qu� decir de este su�til mecanismo de la mente? Es el me�canismo m�s sutil del mundo. En un cr�neo tan peque�o, tienes una bio�computadora tan compleja que no existe a�n ninguna computadora crea�da por el hombre que sea capaz de competir con la mente. Los cient�fi�cos dicen que el cerebro de un solo hombre podr�a albergar todas las bi�bliotecas del mundo y a�n quedar�a algo m�s de espacio.



Y est�s us�ndola permanentemen�te. �Para nada, innecesariamente! Te has olvidado de c�mo apagarla. Que�da encendida durante setenta u ochen�ta a�os, funcionando y funcionando, y se fatiga. Por eso la gente pierde in�teligencia: por la sencilla raz�n de que est�n muy cansados. Si la mente pudiera descansar un poco, si pudie�ras dejarla tranquila durante unas ho�ras por d�a, si de vez en cuando le die�ras un descanso a tu mente, ella reju�venecer�a, se volver�a m�s inteligente, m�s eficiente, m�s capacitada.



Entonces, no digo que no utilices tu mente, sino que no seas usado por ella. Justamente en este momento, la mente es el amo y t� el esclavo.



La meditaci�n te hace amo y trans�forma a la mente en esclava. Y recuer�da: la mente como amo es peligrosa, porque, despu�s de todo, no deja de ser una m�quina. Pero la mente como esclava es extremadamente �til y im�portante. Una m�quina debe funcio�nar como tal, no como amo. Nuestras prioridades est�n todas del rev�s: es tu conciencia la que deber�a ocupar el lugar del amo.



Entonces, cada vez que quieras usarla, tanto en Oriente como en Oc�cidente (por supuesto que la necesita�r�s en el mundo mercantil), ��sala! Pero, cuando no la necesites, cuando est�s descansando en tu casa, junto a la pileta de nataci�n o en el jard�n, no hay necesidad: i d�jala de lado y olv��dala! Simplemente, existe.





La meditaci�n es ser el AMO







La sociedad no podr�a existir sin el lenguaje; necesita de �l. Pero la exis�tencia no. No estoy diciendo que de�bas existir sin el lenguaje. Tienes que usarlo. Pero tienes que ser capaz de encender y apagar el mecanismo de verbalizaci�n. Cuando existes como un ente social, es necesario el meca�nismo del lenguaje. Pero, cuando es�t�s a solas con la existencia, debes ser capaz de apagarlo. Si no puedes ha�cerlo, contin�a funcionando y no pue�des detenerlo. Entonces, te transfor�mas en un esclavo de este mecanismo. La mente debe ser un instrumento, no el amo.



Cuando la mente se transforma en el amo, se produce un estado no me�ditativo. Cuando el amo eres t�, cuan�do el amo es tu conciencia, hay un es�tado meditativo. Entonces, la medita�ci�n implica transformarse en el amo del funcionamiento de la mente.





La meditaci�n es en el INTERVALO





Toma conciencia de tus procesos mentales, de c�mo funciona tu mente. En el momento en que adquieres con�ciencia del funcionamiento de tu mente, te separas de ella. La misma conciencia significa que t� est�s m�s all� de la mente: te mantienes aparta�do, eres testigo. Y, cuanto m�s alerta est�s, m�s capaz ser�s de notar los in�tervalos que separan la experiencia de las palabras. Los intervalos est�n all�, pero t� est�s tan poco alerta que nun�ca los percibes. Entre dos palabras siempre hay un intervalo, por m�s im�perceptible o peque�o que sea. Si no fuera as�, las dos palabras no podr�an seguir siendo dos: se transformar�an en una sola. Entre dos notas musica�les, siempre hay un intervalo, un si�lencio. Dos palabras o dos notas no podr�an ser dos si entre ellas no exis�tiera un intervalo. Siempre hay all� un silencio, pero uno debe estar realmen�te concierte y atento para percibirlo.



Cuanto m�s consciente est�s, m�s lenta se vuelve la mente. Siempre es proporcional: a menor grado de con�ciencia, tanto m�s r�pido trabaja la mente; y, a mayor grado de concien�cia, tanto m�s lento ser� el funciona�miento de la mente. Cuando est�s m�s pendiente de la mente, m�s lenta se vuelve, mientras que aumentan los in�tervalos que separan a dos pensa�mientos. Entonces, puedes notarlos.



Es como una pel�cula. Cuando el proyector pasa la cinta en c�mara len�ta, puedes ver los intervalos. Si levan�to la mano, esto se divide en miles de partes, cada una de las cuales ser� una sola foto. Si estas miles de fotos pa�san ante tus ojos a una velocidad tal que no llegas a ver los intervalos, ve�r�s la elevaci�n de la mano como un proceso. Pero, en c�mara lenta, pue�des percibir los intervalos.



La mente es como una pel�cula: los intervalos est�n all�. Cuanta m�s aten�ci�n le prestes a tu mente, tanto m�s los percibir�s. Es como el cuadro ges�talt: un cuadro que contiene al mismo tiempo dos im�genes diferentes. Uno puede ver una imagen o la otra, pero no puede ver las dos al mismo tiempo. Puede ser un cuadro de una anciana y, al mismo tiempo, de una joven. Pero, si has visualizado una de las dos im��genes, no puedes ver la otra; y, cuan�do has visualizado la otra, se pierde la primera. Aun cuando sepas perfecta�mente bien que has visto las dos im�genes, no puedes ver ambas simult��neamente.



Lo mismo sucede con la mente. Si ves las palabras, no puedes percibir los intervalos; y, si ves los intervalos, se te pierden las palabras. Toda pala�bra es seguida de un intervalo, y todo intervalo es seguido de una palabra, pero no puedes registrar ambos de manera simult�nea. Si te concentras en los intervalos, se pierden las pala�bras y te ves arrojado en la medita�ci�n.



Una conciencia que s�lo se con�centra en las palabras no es meditati�va, mientras que una conciencia que se concentra �nicamente en los inter�valos lo es. Cada vez que tomes con�ciencia de los intervalos, se perder�n las palabras. Si observas con aten�ci�n, no encontrar�s palabras: s�lo hallar�s un intervalo.



Puedes percibir la diferencia entre dos palabras, pero no puedes registrar la diferencia entre dos intervalos. Las palabras son siempre plurales, mien�tras que el intervalo es siempre singu�lar: "el" intervalo. Se funden y se transforman en uno. La meditaci�n implica concentrarse en el intervalo.





La meditaci�n es en el PRESENTE







La mente se concentra: act�a a par�tir del pasado. La meditaci�n act�a en el presente, a partir del presente. Es una pura respuesta dirigida al presen�te, no una reacci�n. No act�a a partir de las conclusiones, act�a viendo lo existencial. Analiza tu vida: hay una gran diferencia cuando act�as a partir de las conclusiones. Ves un hombre y sientes que te atrae: es un hombre her�moso, luce muy bien, parece inocen�te. Tiene ojos bellos, su mirada es her�mosa. Pero despu�s el hombre se pre�senta y dice: "Soy jud�o", cuando t� eres cristiano. Algo se quiebra de in�mediato y se produce un distancia�miento: ahora, el hombre ya no es inocente, ya no es hermoso. T� tienes ciertas ideas sobre los jud�os. O bien �l es cristiano cuando t� eres jud�o y tienes ciertas ideas sobre los cristia�nos (lo que la cristiandad les ha hecho a los jud�os hist�ricamente, lo que otros cristianos les ha hecho a los ju�d�os, c�mo han torturado jud�os a tra�v�s de los a�os... Y �l es cristiano), y algo de repente cambia. Esto es actuar a partir de conclusiones, de prejui�cios, en lugar de mirar a este hombre; porque este hombre puede no ser la clase de hombre que crees que debe ser un jud�o... Pues cada jud�o es una clase de hombre diferente, cada hind� es una clase de hombre diferente, al igual que cada mahometano. No pue�des actuar desde los prejuicios. No puedes actuar rotulando a la gente. No puedes encasillar a la gente; nadie puede ser encasillado. Puede haberte enga�ado una centena de comunistas pero, cuando conoces al comunista n�mero ciento uno, no sigas soste�niendo la categor�a que tu mente ha creado: que los comunistas son im�postores, o lo que sea. �ste puede ser otra clase de hombre, dado que no hay dos personas iguales. Siempre que act�as a partir de conclusiones, se trata de la mente. Cuando puedes ob�servar el presente sin permitir que ninguna idea obstruya la realidad ni los hechos, simplemente contemplas el hecho y act�as a partir de esta ob�servaci�n: eso es la meditaci�n.




La meditaci�n es un ACONTECIMIENTO







Cuando digo que debes abandonar el pensamiento, no creas que es inme�diato, porque yo tengo que usar el lenguaje. Entonces, afirmo "abando�na el pensamiento" pero, si empiezas a abandonarlo, te perder�s, porque nuevamente lo reducir�s a una acci�n. "Abandona el pensamiento" significa simplemente que no hagas nada. Si�ntate. Deja que las ideas se aclaren por s� solas. Deja que la mente suene en su propio acorde. Lim�tate a sen�tarte contemplando la pared, en un rinc�n silencioso, sin hacer nada de nada. Relajado, flojo, sin hacer es�fuerzo alguno, sin ir a ning�n lado. Como si estuvieras qued�ndote dormido despierto: est�s despierto y te est�s relajando, pero todo el cuerpo se va quedando dormido. Sigues alerta por dentro, pero todo el cuerpo entra en una profunda relajaci�n.



Las ideas se aclaran por s� mismas, sin que necesites pasar de una a otra, sin que necesites tratar de colocarlas en orden. Es como si un arroyo se llena�ra de lodo... �Qu� haces? �Saltas en �l y ayudas a que el arroyo recupere su claridad? �Producir�s m�s lodo! Sim�plemente te sientas en la orilla, y es�peras. No hay nada que hacer, porque cualquier cosa que hagas llenar� m�s de barro el arroyo. Si alguien atraves� el arroyo y las hojas muertas volvie�ron a la superficie y subi� el lodo, s��lo es necesario tener paciencia. Sim�plemente si�ntate en la orilla, y obser�va, con frialdad. Y, a medida que el arroyo contin�e fluyendo, se llevar�



las hojas muertas y el lodo comenza�r� a bajar, pues no puede flotar eterna�mente. Despu�s de un rato, en forma repentina, tomar�s conciencia de que el arroyo est� nuevamente claro como un cristal. Cada vez que un deseo atraviesa tu mente, el arroyo se llena de lodo. As� que simplemente si�nta�te; no trates de hacer nada. En Jap�n, estar simplemente sentado se llama zazen: consiste s�lo en sentarse y no hacer nada. Y, un d�a, acontece la me�ditaci�n. No es que la vayas a buscar; te llega. Y, cuando la meditaci�n llega a ti, la reconoces de inmediato. Siem�pre ha estado ah�, s�lo que no estabas mirando en la direcci�n correcta. El tesoro ha estado contigo, pero estabas ocupado en otra cosa: en pensamien�tos, en deseos, en mil y una cosas. No estabas interesado en una cosa �ni�ca... y era tu propio ser...



Cuanto m�s comprendes el meca�nismo de la mente, m�s posibilidades tienes de no interferir. Cuanto m�s en�tiendes c�mo funciona la mente, m�s posibilidades tienes de poder sentarte en estado de zazen. De ser capaz de sentarte, s�lo sentarte y no hacer na�da; de ser capaz de permitir que la meditaci�n acontezca. Es un aconte�cimiento.




La meditaci�n es TRANSFORMACI�N





Si sientes una gran resistencia ha�cia la meditaci�n, esto simplemente indica cu�n profundamente pendiente est�s de que suceda algo que modifi�que toda tu vida. Temes volver a na�cer. Has puesto tanto de ti en tus vie�jas costumbres, en la antigua persona�lidad, en la vieja identidad... Meditaci�n es nada m�s que tratar de purificar el propio ser, tratar de re�frescarse y rejuvenecer, tratar de vol�verse m�s vivo y m�s consciente. Si temes la meditaci�n, significa que le tienes miedo a la vida, que le temes al estado de conciencia, y la resistencia se produce porque sabes que, si entras en estado de meditaci�n, es seguro que algo suceder�. Si no te resistes para nada, tal vez se deba a que no te tomas muy en serio la meditaci�n; no la consideras muy sinceramente. En�tonces, puedes divertirte: �qu� habr�a que temer?





La meditaci�n es volver a CASA







Hay en ti dos planos: el plano de lo mental y el plano de lo no mental. O bien, perm�teme colocarlo en estos t�r�minos: el plano en el cual est�s en la periferia de tu ser, y el plano en el cual est�s en el centro de tu ser. Todo c�rculo tiene un centro, que puedes conocer, o no. Tal vez ni siquiera sos�peches que hay un centro, pero debe haberlo. Eres una periferia, eres un c�rculo: hay un centro. Sin un centro, no podr�as existir. Hay un n�cleo de tu ser.



En ese centro, ya eres un Buda, un siddha, alguien que ya ha llegado al centro. En la periferia, est�s en el mundo: en la mente, en los sue�os, en los deseos, en las ansiedades, en mil y un juegos. Y eres las dos cosas.



Poco a poco, puedes ir pasando de la periferia al centro y del centro a la periferia, muy suavemente, as� como entras y sales de tu casa caminando. No creas una dicotom�a. No dices: "Estoy afuera de mi casa, �c�mo pue�do entrar?" No dices: "Estoy dentro de mi casa, �c�mo puedo salir?" Hay sol afuera, est� c�lido y agradable. Te sientas afuera, en el jard�n. Luego, ha�ce m�s y m�s calor, y comienzas a transpirar. Entonces, ya no es agrada�ble: simplemente, te levantas y entras a la casa. All� est� fresco; no es inc��modo. Ahora, est� agradable. Sigues entrando y saliendo.



De la misma manera, un hombre con capacidad de conciencia y de comprensi�n pasa de la periferia al centro, y del centro a la periferia. No se queda estancado en ning�n lugar. De la plaza comercial al monasterio, del sansar al sannya, de estar extro�vertido a estar intravertido. Sigue mo�vi�ndose continuamente, pues �stas son sus dos alas, no se oponen. Pue�den estar equilibradas en direcciones opuestas; tienen que estarlo. Si las dos alas estuvieran del mismo lado, el p�jaro no podr�a levantar vuelo hacia el cielo. Deben estar en equilibrio, tie�nen que estar en direcciones opuestas, pero igual pertenecen al mismo p�ja�ro y le sirven al mismo p�jaro. Tu in�terior y tu exterior son tus dos alas. Hay que recordar esto con mucha pro�fundidad, ya que hay una posibili�dad... de que la mente tenga una ten�dencia a quedarse estancada. Hay gente que se queda estancada en la plaza comercial y dice que no puede salir de ella y que no tiene tiempo pa�ra la meditaci�n. Afirman que, aunque tuvieran tiempo, no sabr�an c�mo meditar y que no creen que sean capa�ces de hacerlo. Dicen ser mundanos: �c�mo podr�an meditar? Son materia�listas: �c�mo podr�an meditar? "Des�graciadamente, soy extravertido, �c��mo volverme hacia mi interior?", di�cen. Han elegido una sola de sus alas. Y, por supuesto, es natural que esto provoque cierta frustraci�n. Con una sola ala, seguro que habr� frustraci�n.



Por otro lado, hay gente que se cansa del mundo y escapa de �l: acu�den a los monasterios y al Himalaya, se transforman en sannyasins, mon�jes. Empiezan a vivir aislados, forz�n�dose a una vida de encierro en s� mis�mos. Cierran los ojos, cierran todas sus puertas y sus ventanas, se transfor�man en m�nadas (sin ventanas) de Leibnitz y entonces se aburren.



En la plaza comercial, estaban har�tos, estaban cansados, frustrados. Se estaba transformando en un manico�mio; no pod�an hallar descanso. Ha�b�a demasiadas relaciones y pocas va�caciones, no ten�an espacio suficiente para ser ellos mismos. Estaban cayen�do en las cosas, perdiendo su esencia. Se volv�an cada vez m�s materialistas y cada vez menos espirituales. Esta�ban perdiendo su rumbo. Estaban per�diendo la conciencia misma de existir. Huyeron. Hartos, frustrados, se esca�paron. Ahora, est�n tratando de vivir aislados, haciendo una vida introver�tida. M�s tarde o m�s temprano, se aburren. Nuevamente, han elegido otra ala, pero otra vez eligen una sola. �ste es el camino de una vida asim��trica. Han ca�do nuevamente en la misma falacia pero del polo opuesto.



No estoy a favor ni de �sta ni de la otra. Me gustar�a que fueras capaz de permanecer en la plaza comercial y, al mismo tiempo, de ser meditativo. Me gustar�a que te relaciones con la gen�te, que ames, que te muevas en miles de relaciones (que te enriquecen) y aun as� puedas cerrar las puertas y a veces puedas tomarte un descanso de toda relaci�n, para poder relacionarte tambi�n con tu propio ser.



Relaci�nate con otros, pero tam�bi�n contigo mismo. Ama a los de�m�s, pero tambi�n a ti mismo. �Sal! El mundo es hermoso, est� lleno de aventuras; es un desaf�o, y te enrique�ce... �No te pierdas la oportunidad! Siempre que el mundo llame a tu puerta y te convoque, �ve! Enfr�ntalo sin temor: no hay nada que perder; tienes todo por ganar.



Pero no te pierdas. No sigas m�s y m�s hasta perderte. A veces, retorna a casa. A veces, olv�date del mundo:



�sos son los momentos de medita�ci�n. Cada d�a, si quieres ser equili�brado, debes equiparar lo interior y lo exterior. Ambos deben tener el mismo peso, de manera que tu interior nunca se torne asim�trico.



Esto significa la afirmaci�n del maestro zen: "Camina en el r�o, pero no dejes que el agua te toque los pies." Est� en el mundo, pero no seas del mundo. Est� en el mundo, pero no dejes que el mundo est� en ti. Cuando llegas a casa, llegas a casa: como si el mundo entero hubiera desapareci�do.





La meditaci�n es vivir ALEGREMENTE







La vida carece de prop�sito. No te sobresaltes. Toda la idea de prop�sito es err�nea: surge de la codicia. La vi�da es mera alegr�a, festividad, diver�si�n, carcajada; carece de prop�sito alguno. La vida es su propio fin, care�ce de otro objetivo. En el momento en que entiendes esto, comprendes de qu� se trata en todo el tema de la me�ditaci�n. Consiste en vivir tu vida de manera alegre, festiva, totalmente, y sin una meta final, sin un prop�sito a la vista, sin finalidad alguna. Simple�mente, como un ni�o peque�o que juega en la orilla, juntando caracoles de mar y piedras de colores: �con qu� finalidad? No hay prop�sito algu�no.







¿Qué es la Meditacion? Primera Parte









FUENTES



(1) The Golden Wind (El jardín dorado), charlas darshanas inéditas, capítulo 8.

(2) Ancient Music in the Pines (Música anti­gua en los pinares), capítulo 7.

(3) The Beloved (Los seres queridos), volu­men 1, capítulo 4.

(4) Ancient Music in the Pines, capítulo 7.

(5) Just Like That (Simplemente así), capítu­lo 6.

(6) The Invitation (La invitación), capítulo 21.

(7) The Ultimate Alchemy (La reciente alqui­mia), capítulo 16.

(8) From Death to Deathlessness (De la muerte a la inmortalidad), capítulo 16.

(9) Come Follow to You (Ven, síguete a ti mismo), volumen 3.

(10) Ancient Music in the Pines.

(11) Philosophia Perennis, volumen 2, capí­tulo 5.

(12) The Empty Boat (El bote vacío), capítu­lo 4.

(13) The First Principle (El principio funda­mental), capítulo 4.

(14) The Dhammapada (El Dhammapada), volumen 1, capítulo 7.

(15) 1 Celebrate Myself God Is No Where, Life Is Now Here (Me celebro a mí mis­mo)

(16) The Dhammapada, volumen 1, capítulo 7.

(17) From the False to the Truth (De lo falso a la verdad), capítulo 3.

(18) Ancient Music in the Pines, capítulo 7.

(19) The Dhammapada, volumen 10, capítu­lo 1.

(20) Ancient Music in the Pines, capítulo 7.

(21) The Beloved, volumen 1, capítulo 4.

(22) Ancient Music in the Pines, #7.

(23) The Book of Wisdom (El libro de la sa­biduría), capítulo 4.

(24) Ancient Music in the Pines, #7.

(25) Beyond Enlightment (Más allá de la ilu­minación), capítulo 29.

(26) Dang, Dang Doko Dan, capítulo 5.

(27) The Golden Wind, capítulo 15.

(28) Dang, Dang Doko Dang, capítulo 5.

(29) The Psychology of the Esoteric (La psi­cología de lo esotérico), capítulo 2.

(30) Hallelujah! (¡Aleluya!), capítulo 15.

(31) Ah, this! (¡Oh, esto!), capítulo 2.

(32) The Psychology of the Esoteric, capítu­lo 2.

(33) The Psychology of the Esoteric, capítu­lo 2.

(34) The Heart Sutra (El tratado del cora­zón), #7.

(35) Ancient Music in the Pines, capítulo 7.

(36) Ancient Music in the Pines, capítulo 4.

(37) A Sudden Clash of Thunder (El estruendo súbito de un trueno), capítulo 2.

(38) Zen: Zest, Zip, Zap Zing!, capítulo 11.




















Autor: frangreco
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