Resistencia Libertaria, Militancia anarquista '60-70 parte2


Esta es la segunda parte del post. La primera, la podés ver acá.



Entrevistas



2- A 30 años del golpe: entrevista con López Trujillo (Resistencia Libertaria)



“30 años – No olvidamos, no perdonamos” :: Entrevista con Fernando López Trujillo, integrante de la organización anarquista Resistencia Libertaria, para entender el clima que desembocó en el golpe militar de 1976 en Argentina.




“Yo lo que recuerdo del ´76 es que todo el mundo esperaba el golpe de un día para el otro”, se apura a definir Trujillo mientras embute las primeras colillas en el cenicero redondo que adorna la mesa. La tarde porteña promee convertirse en una de las más calurosas del año y poco se puede hacer para impedirlo. El REC de la grabadora da la seguridad de poder expropiar en la cinta magnética una voz de militancia que regresa nuevamente a las cavernas oscuras del pasado.



En la mañana del 24 de marzo, Fernando salía de su casa a las 5 hs para tomarse el colectivo 123 en Santos Lugares. Como otra de las tantas mañanas se levantó esperando lo inevitable, sabía que podían faltar sólo minutos, y de repente, antes de bajar en Villa Soldati, un canillita promocionando la tapa del matutino Crónica anunciaba el día maldito.



“Y bueno, `ya está´, decías. Preparándote para ese golpe ya venías desde hace mucho tiempo”, aclara este cincuentón profesor de Historia. “En el caso particular nuestro, la RL nunca fue una organización pública o sea que no había la necesidad de pasar a la clandestinidad gente que era pública, excepto casos muy particulares. A nosotros la gente más pública nos la chupan el 9 de marzo, días antes del golpe. Ya para el golpe teníamos a toda la gente que había rajado de La Plata para Buenos Aires, dando vueltas y tratando de acomodarse. No fue una sorpresa, para nada. Pero uno sigue pensando dónde estuvo el error de cálculo”.



¿Esto ya lo analizaban colectivamente en Resistencia Libertaria?



Si, el golpe ya se analizaba. De parte de las fuerzas políticas legales había apenas amagos de parar el golpe. Uno lo recuerda a Balbín alertando contra la guerrilla industrial, está claro que hay todo un sector radical que es golpista y todo un sector peronista que es golpista. Con Isabel, después de la confrontación de mediados del ´75, con la burocracia sindical fundamentalmente y con los restos del clasismo, que ya está muy golpeado para el ´75, el golpe era como que venía de un día para el otro.



Después no te extrañaba ver mancomunada en la represión a esa burocracia sindical que había sido contestada durante todos esos años. De hecho vos te vas a encontrar en los campos de concentración a gente de la Juventud Sindical Peronista colaborando como carceleros. Estaban trazadas las alianzas y la confrontación ya desde el ´73. La confrontación cada vez fue más aguda pero siempre con los mismos protagonistas. Si en algún momento el golpismo pareció tener algún tipo de confrontación legal, se fue al carajo en muy poco tiempo. Uno comienza a ver desaparecidos ya en el ´74 y que el Estado apuesta a un aparato ilegal para la represión o hacerse con la suma del poder y a planificar el genocidio uno comienza a verlo ya desde el ´75.



¿Cómo veían la conversión militarista que iban asumiendo muchas organizaciones revolucionarias?



Nos parecía un error, además eso está tratado en los documentos internos. Un error que se emparentaba con el reformismo. Veíamos que en última instancia todo este tipo de operativa tendía a concentrar a las organizaciones en el combate contra la represión y la clase obrera en ese marco resulta un espectador de lujo. Nosotros pensábamos que si esa clase obrera no se movía a cambiar el sistema nadie lo iba a cambiar por ella, ninguna concepción de “sustituismo”, nadie iba a sustituir a la clase obrera.



Lo que las organizaciones armadas hacían me parecía que aportaba más al miedo de esa clase obrera a que se movilizara y a que sea la vanguardia de ese movimiento obrero. Lo que pasa es que de todos modos hay un corte, que no se produce ni en el ´73, ni el ´76. Está en el medio del ´75. Uno puede ver que hay en el ´73 una operatoria de acción directa por parte del movimiento obrero que está muy cercana casi a la guerrilla. Era posible pensar en destacamentos de operativos que dependieran de una fabrica, o de un cordón industrial y que no dependieran de una organización armada, o sea que sean pequeños embriones de organización armada pero que dependieran realmente de organismos de clase.



¿Las Coordinadoras Interfabriles eran un ejemplo de eso?



Esa era la idea y en el ´73 era posible. Ya en el ´75 deja de haber independientes en esas coordinadoras. Yo me acuerdo que la huelga de Alpargatas se pudo bancar con sabotajes y lo hace una agrupación de base de fabrica. Ahora, la conexión entre esta agrupación y todo el movimiento obrero de la fabrica... es relativa.



El nivel de clandestinidad que comienza a actuar hace que no exista posibilidad de reconocimiento de ese sector, o sea que sea orgánico. Cuando uno veía las tomas en Villa Constitución y demás, eran los obreros los que actuaban. Y de pronto había tipos que decían ahí adentro “loco, se necesita el fierro, yo traigo el fierro, se necesita un kilo de trotil, yo traigo el kilo de trotil”. Pero no era la organización armada la que comandaba la toma, incluso de cosas que son casi una operatoria militar.



En Villa Constitución secuestran a todo un grupo de gerentes de la planta de Acindar y, cuando la gendarmería los rodea, los meten en un sótano lleno de tanques de solvente alrededor. Le sacan una foto y se la mandan a los milicos como diciendo “ustedes entran y se pudre todo”. O sea, es una operatoria densa y esto era asumido por la gente, pero en el ´76 ya no. En el ´76 la gente experimentaba el miedo y el miedo actúa, eso es el terrorismo. Es producir el terror y el terror existía.



Éramos críticos de esa militarización. Yo entendía por otro lado que cuantos más militantes clandestinos comenzás a tener en tu organización, porque han sido destapados para la represión, tenés dos caminos: o los sacás del país y los convertís en “no combatientes” o les das algún tipo de operatoria en la cual ellos puedan ser útiles.



Evidentemente no te va a ser útil para ir a una fabrica a laburar o a un barrio porque va a ser fácilmente detectado. ¿Dónde lo vas a colocar a laburar a ese tipo? En que afane, en que consiga. Pero en tanto que la represión va avanzando y más militantes entran en la clandestinidad, el aparato militar se va sobredimensionando.



Además es como que una cosa lleva a la otra, porque estos militantes ya no pueden vivir de su laburo. Lo cual quiere decir que la organización los tiene que financiar, para lo cual la organización se tiene que convertir en una fabrica de guita y tiene que conseguir mucha plata y todos los días porque cada vez tenés más gente clandestina. Esto es un análisis que creo que el ERP no hizo, que los montos no hicieron y que sería interesante que lo hagan.



Después del golpe, ¿RL igual siguió actuando?



Si. Cuando yo te digo la toma de Alpargatas fue en julio del ´77. Todavía se conservaba a nivel obrero algún tipo de operatoria, todavía existían las coordinadoras. Cuando vos ves las revistas de las coordinadoras son del ´77. ¿Qué pasó después? Yo ya estaría especulando, no sé casi nada. Después de junio del ´78 nosotros caemos, yo pierdo toda vinculación con la organización. Estoy un mes desaparecido y cuando aparezco es con la idea de que tengo que salir del país porque si no soy boleta. Y me voy del país.



Lo que se había logrado conservar durante el ´77, ´78 eran las pequeñas organizaciones, las que eran menos visualizadas por la represión. Que en un marco de actuación absolutamente clandestina habían logrado insertarse en el movimiento obrero y permanecer. No se hacía propaganda partidaria, la propaganda era exclusivamente obrera, gremial y eso permitió sobrevivir y mantener la organización. El planteo de la RL en el año ´77 -es más uno puede leer los documentos de principios del ´78- es el de “guardarse”. En principio abandonar toda idea de una operatoria militar contra la represión, eso se juzga absolutamente absurdo en la medida de que es un gasto inútil, no genera propaganda porque el dominio sobre los medios por parte de la dictadura es absoluto. En última instancia lo que se plantea respecto al aparato militar es el aparato de “subsistencia”, o sea es necesaria una operatoria para mantener el funcionamiento de la organización.



Con una operatoria de inserción no muy visualizable se podían mantener los trabajos que se tenían. El manejo es el clásico de masas, vos hablas con los compañeros en los diversos lugares donde el movimiento obrero siempre desarrolló política, los torneos de fútbol, las reuniones de camarería de secciones. Todo eso te permitía a vos mantener los laburos. De hecho, a nosotros no nos cae gente porque nos denuncian en un laburo. Nos cae por la operatoria militar. Y hay actividades del aparato militar que se estaba llevando a cabo con gente del EPL y el PCML. El PCML está infiltrado hasta las bolas y empiezan a caer ellos y cae gente nuestra. Y así van cayendo de responsables a miembros de células. Pero no nos cae por abajo, por la represión periférica, por la represión en las fábricas.



¿Y en Córdoba se seguía...?



No, yo no sé, todavía me faltan más testimonios. Pero de todo lo que yo registré de testimonios de Córdoba.... después del ´76 hacen mierda todo. El nivel de la represión del ´75 en adelante en Córdoba fue feroz. Además está la gente del caucho y de Luz y Fuerza. Toda esa gente la chupan, además era gente muy visualizable, muy conocida. Eran delegados, el caso del Secretario General del Gremio del Caucho (en alusión a Rafael Flores, ex dirigente sindical y cuadro de RL, actualmente vive en España), tipos que estaban con (Agustín) Tosco todo el día, era gente muy conocida, no era fácil ocultarla.



¿Qué opinión tenés sobre la política en materia de derechos humanos que viene llevando adelante el gobierno de Kirchner y en especial con la reivindicación de los desaparecidos?



El gobierno de Kirchner es un gobierno populista. Esto es, un gobierno que se hace cargo de determinadas demandas populares, demandas que no son necesariamente de clase ni revolucionarias, son demandas populares. Estas hacen eclosión en el 2001, en definitiva al gobierno de Kirchner no se lo puede estudiar si no es en el marco de qué carajo pasa en el 2001. En el marco de “esta sociedad”, los derechos humanos fueron una demanda satisfecha, fueron derogadas las leyes de Alfonsín y del menemismo que impedían juzgar a los milicos, las mayoría de estos hoy está preso o sus juicios se están sustanciando. Todo esto es cierto, negarlo sería una ridiculez. Después, si querés hablamos de Hebe (de Bonafini) que es otro tema...



Por otro lado la demanda ya antigua de justicia en los marcos del capitalismo, de decir los jueces son corruptos, obedecen a intereses particulares. Fue otra demanda que también tomó este gobierno. Este gobierno es muy “estatista”, es un gobierno que se plantea recuperar el espacio que el Estado ha abandonado en la sociedad y ese espacio no es sólo el de lo económico, sino el de la hegemonía social. Pero la renovación de la Corte Suprema no dio frutos en la renovación de todo el sistema judicial, y en buena parte se apoya esto de la judicialización de la protesta. Todos los jueces que arman e inventan causas.



A 30 años del golpe ¿qué lectura se puede hacer sobre esta huella imborrable que quedó en la historia argentina?



Quisiere tener una visión optimista y es difícil tenerla, el país no recuperó ni un pedazo de todo lo que se perdió en el ´76. Cuando ves cómo está configurado hoy el movimiento obrero, vos lamentás las ausencias en el medio. Lamentás la falta de acumulación para un proyecto distinto.



La recuperación económica del campo popular implica crecimiento del campo popular. Que tenga crecimiento en conciencia, que tenga la posibilidad de generar una masa crítica como para poder producir un proyecto alternativo. Hoy en día no existe ese proyecto alternativo, porque no está esa masa crítica y porque el campo popular no es capaz de generar esa acumulación. Recuperar ese peso económico del campo popular en la sociedad es condición para recuperar esa masa crítica.



Pensando que vivimos con el culo en la mano durante 10 años, del ´84 al ´94 , porque además eso fue efectivamente cierto. Ya en el ´89 alguien pensaba si no se venía un golpe militar de nuevo. Hoy en día es demencial pensar en un golpismo militar, en la alternativa de un proyecto militar, un proyecto de rediseño.



En ese marco creo que el recuerdo de la dictadura militar es un espacio traumático, incorporado en la conciencia de la sociedad a un nivel en el cual el repudio es groso. Y eso es positivo. Cuando vos ves cómo la sociedad incorporó la lectura de la dictadura militar en países como la Argentina, Uruguay o Chile y comparás, vos decís que en la Argentina se ha hecho un proceso de conciencia superior. Ni qué decir de cómo se vive esto en Perú.



¿Y cuál sería su reflexión hacía los nuevos militantes sociales?



Que lean mucho. Cuando nosotros militábamos no leíamos mucho, no teníamos tiempo. Y de pronto nos hubiese sido muy útil. Nos hubiese enseñado más cosas sobre la realidad, nos hubiese permitido actuar con más inteligencia. Yo no tengo un balance acabado de esa historia como para decir “nos equivocamos acá”, todo está por re discutirse y en que lleguemos a algún tipo de acuerdo y digamos “los errores que se cometieron fueron estos”. Yo creo que eso es necesario por otra parte, porque es muy difícil avanzar sin hacer un saldo de eso. Decir “actuamos correcto acá”, a partir de esto se puede sacar como conclusión de que es posible hacer tal cosa.



Igual, yo creo que quien más puede aportar a esa relectura crítica de los ´70 y permita avanzar es la gente que hoy tiene entre 20 y 30 años. Esta es la confesión de un fracaso, pero me cuesta ver en la gente de mi generación la capacidad de criticarse con sinceridad. No digo que no exista, pero no es algo que abunde. Espero más de la juventud en cuanto hacer ese proceso crítico. En todo caso lo que temería es que no se haga esa crítica y que se asuma acríticamente la realidad y que se diga “como hicieron los compañeros en el ´70 ahora nosotros...” ¡Pará! No estaá en el ´70, no es ésa la realidad circundante y tampoco te comas el discurso de una, como si fuera una receta de cocina.



A mi me pone feliz ver ese renacimiento, ver ese crecimiento, ver ese desarrollo, ver gente que piensa, que actúa, que trabaja y va desarrollando un proyecto alternativo. Soy consciente de que es una generación crítica y no es una generación meloneada.

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Fernando López Trujillo es profesor de Historia y uno de los fundadores del Ce.Din.Ci. (Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en Argentina). Publicó trabajos históricos en diferentes medios, de los cuales muchos se encuentran en su primer libro “Vidas en rojo y negro. El anarquismo organizado en los años ´30”, con prólogo de Osvaldo Bayer, de reciente edición.



Fuente: entrevista por Prensa de Frente, publicado en internet en anarkismo.net entre otros sitios.





3- Resistencia Libertaria, La oposición anarquista a la última dictadura argentina



Una resistencia amplia y popular se opuso a las dictaduras militares que estrangulaban a América Latina en los "70. Activistas de distintas tendencias políticas las combatieron, organizada y espontáneamente, y sus esfuerzos sin lugar a dudas salvaron muchas vidas y aceleraron el derrumbe de esos regímenes brutales.



Si bien algunas de sus contribuciones fueron celebradas en libros, artículos y películas, importantes aspectos de la resistencia nunca han sido estudiados. En particular, la oposición anarquista a las dictaduras -que existieron en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay- ha sido casi totalmente marginada de los estudios históricos.



La siguiente entrevista repara de algún modo esa omisión. Cuenta la historia de Resistencia Libertaria, una organización clandestina anarquista fundada antes de que los militares argentinos tomaran el poder en 1976.



Resistencia Libertaria (RL) era activa en los movimientos estudiantil, laboral y barrial y también tenía un ala militar con la que defendió y financió sus actividades. En su mejor momento, tenía entre 100 y 130 miembros [1] y una red mucho mayor de simpatizantes. La organización fue diezmada en 1978 y el 80 % de sus miembros pereció en los campos de concentración y las cámaras de tortura de la dictadura.



RL mantuvo la larga tradición del anarquismo argentino y asimismo lo transformó de cara a las nuevas condiciones a las que se confrontaban los activistas en los "70. Las experiencias de RL -sobre las que hasta ahora no hay documentación ni en castellano ni en inglés- marcan un capítulo importante en la historia de la resistencia a la última dictadura argentina y en el anarquismo de posguerra en general.



Si bien The New Formulation suele limitarse a reseñas de libros, se espera que los lectores aceptarán esta pequeña transgresión de nuestra línea normal de publicación.



Esta entrevista se hizo en español por teléfono el 13 de octubre de 2002 con Fernando López, uno de los pocos miembros sobrevivientes de RL. Se puede tener más información sobre López mirando la parte sobre nuestros colaboradores. ~ Chuck Morse




Por favor cuéntame los orígenes de RL. ¿Cómo se formó?



RL fue fundada por compañeros de la ciudad de La Plata a fines de la década de 1960. El núcleo fundador constituyó una comunidad alrededor de una cooperativa de carpintería (que sigue existiendo hoy) y desarrolló proyectos militantes entre los estudiantes universitarios y luego en el movimiento obrero (en particular los obreros de astilleros y del sindicato de trabajadores judiciales).



Un acontecimiento clave ocurrió cuando miembros de este grupo empezaron a colaborar con el periódico, La Protesta, y una discusión muy tensa, agresiva tuvo lugar entre ellos y la gente mayor que estaba allí (1) La discusión planteaba la aparición de los primeros grupos de acción armada, comos los Tupamaros y el Ejército Revolucionario del Pueblo. La gente joven tendía a sostener estas acciones realizadas por estos grupos y entonces chocaba con la gente mayor, que se oponía a estas acciones, porque rechazaba parte de las posturas marxistas de estos grupos. El grupo más joven fue expulsado de La Protesta a causa de estas discrepancias hacia 1971. Eso cortó la relación con el viejo movimiento anarquista y le independizó del mismo. Más tarde, en 1973, una conferencia anarquista se celebró en Cordoba, en la que militantes de grupos de Córdoba, Buenos Aires, Mendoza, Salta, y Montevideo participaron. Yo mismo y otros compañeros asistimos a esta conferencia como delegados de un grupo llamado Acción Directa. Había allí compañeros de La Plata, Córdoba, y Acción Directa de Buenos Aires. Constituimos Resistencia Anticapitalista Libertaria como organización nacional.



Un año o año y medio más tarde, el nombre Resistencia Anticapitalista Libertaria fue abandonado por simplemente Resistencia Libertaria (eso se hizo naturalmente, no hubo una discusion sobre el cambio de nombre). Ingresé en la organización en 1974.



¿Cómo se estructuraba RL?

RL era una organización absolutamente clandestina y estaba organizada de forma celular en frentes de trabajo (2). Estos frentes eran el frente gremial, el frente estudiantil, y el frente barrial. RL tenía también un aparato militar que era, en realidad, un mecanismo para financiar el trabajo de la organización -actuar en un momento de casi absoluta clandestinidad es muy oneroso- y para la protección de militantes, etc., dado que cosas como los secuestros y acciones de las derechas en contra de los grupos de trabajadores de la extrema izquierda eran comunes en esa época. Era necesario organizar la autodefensa en algunos casos.



La democracia de la organización, obviamente, no funcionaba a través de las asambleas, sino que se llevaron a cabo votaciones y elecciones dentro de una organización de tipo celular. Cada célula tenía un delegado y éste se conectaba con los niveles superiores de la organización, sucesivamente, hasta llegar a una relación de carácter nacional o regional. Así, las decisiones alcanzaban el nivel nacional del mismo modo que llegaban a la célula. O sea, las decisiones subían y bajaban de la misma manera [dentro de la organización]. Pero, desde luego esto era más complejo, porque no era posible rejuntar a cada uno para hablar.



¿Cuántos miembros tenía RL?

RL tenía un núcleo importante en La Plata y en las áreas alrededor de La Plata, como Berisso, Ensenada, Villa Elisa, en algunas de las ciudades entre Buenos Aires y La Plata, y en Buenos Aires. Y también en Córdoba y en algunas ciudades cerca de Córdoba, como la ciudad de Ferreyra, que era un sector industrial, una zona de fabricación automovilística con plantas de Renault y Fiat. Es difícil de estimar el número exacto de miembros de RL, dadas la clandestinidad, la estructura celular, pero estimo que en 1975, en su momento de mayor desarrollo, RL tenía entre 100 y 120 o 130 miembros.



RL fue concebido como un partido de cuadros, no un partido de masas, y entonces la gente que tenía relaciones con RL podía tener un nivel más bajo de formación política y de entrega que un cuadro de RL, y participar en grupos que RL controlaba en cierto modo, como los grupos de base en los barrios, las fábricas y las universidades. Por eso, cuando uno piensa en esta cuestión, hay que imaginar un volumen de influencia muy superior al grupo de cuadros que mencionaba.



¿Explícame lo que quieres decir con la palabra cuadro?

Un cuadro es un militante que, por su formación [política] es capaz de conducir estrategias autónomamente cuando está inserto en determinado lugar de trabajo, sin mantener una relación orgánica, permanente con la organización (lo que no es posible a causa de la represión). O sea, a pesar de estar aislados de la organización, debido a la situación de clandestinidad, esto/as compañero/as eran capaces de generar estrategias en el marco y dentro de las necesidades de la organización. Él o ella era capaz de construir un frente de trabajo en cualquier circunstancia. Un cuadro es un cuadro político-militar. Dicho de otro modo, un cuadro es un militante capaz de desarrollar un trabajo político de captación u organización en un barrio o una fábrica, que sabe cómo preparar un coctel Molotov o una bomba de cualquier tipo, que sabe cómo valerse de un arma, etc.



Y esta es la diferencia con un partido de masas: un partido de cuadros sólo incorpora militantes que han aceptado totalmente la organización antes de ingresar en la misma. En un partido de masas el autoritarismo aparece como natural, porque hay distintos niveles de compromiso dentro de la organización, desde los militantes inferiores hasta los líderes. En RL, el nivel de los militantes era equiparable y cualquier militante podía ejercer cualquier función en cualquier momento. Entonces, para que sea posible este desarrollo, el militante que se va a incorporar a la organización tiene que tener un nivel de formación como los demás que ya están en la organización. Creo que el modelo se tomó en cierto modo de la Alianza de la Democracia Social de Bakunin, el partido que él construyó durante la I Internacional.(3)



Hablame de los miembros de RL en 1975. ¿Qué origen social tenían? ¿Qué edad tenían? ¿Quiénes eran los miembros más significativos?

Me parece que la mayoría de los militantes de RL y los del nuevo anarquismo que emergió en los "70 -había una cantidad enorme de pequeños grupos de jóvenes anarquistas- tenía más orígenes pequeños burgueses que de clase obrera.



Pese a que su origen puede haber sido pequeño burgués, muchos se fueron integrando en el movimiento de los trabajadores, al que dedicaron toda su vida política y social. Ello refleja los conceptos de la época, no sólo dentro del anarquismo sino también de la izquierda en general, que afirmaban que el movimiento estudiantil tenía que proletarizarse. Respecto a la edad de los miembros, si bien había compañeros que pasaban los cuarenta o cincuenta, la mayoría tenía entre diecinueve y veinticinco, incluido el núcleo de base que tenía entre veintitrés y veinticuatro. Los Tello, que eran tres hermanos (ahora desaparecidos) de La Plata, eran compañeros importantes. Eran líderes obreros en los astilleros en Berisso y Ensenada. También, más tarde, estuvo Rafael (no puedo recordar los nombres completos [2]—en la mayoría de los casos jamás los supe, desde luego todos teníamos seudónimos) que era el Secretario General del sindicato del Caucho en Córdoba. Era una personalidad muy importante dentro de la organización en el sentido de que era un líder de masas, no sólo un militante importante de RL. (Este compañero tampoco tenía un origen de clase obrera. Se había hecho anarquista en el departamento de Arquitectura de la Universidad Naciónal de Córdoba. Creo que sobrevivió y se exilió en España.) Pero, en general, RL no tenía líderes públicos muy importantes, dado que era absolutamente clandestina.



¿En qué frentes trabajaste en 1976?

Trabajé en el Frente gremial u obrero específicamente. En 1974 empecé a trabajar en el sindicato de fontaneros, que tenía una tradición anarquista y también viejos miembros anarquistas. Allí desarrollamos varios proyectos. Más tarde, en 1975, empecé a trabajar en una fábrica textil muy grande, Alpargatas, cuando RL empezó a dar prioridad al trabajo político en las grandes fábricas y los sindicatos industriales más fuertes.



¿Qué hiciste exactamente allí?

Nuestra participación se centraba en los trabajadores de base, en la formación de grupos clasistas. Participamos en el movimiento laboral nacional, organizando sindicatos, comisiones internas de obreros y de revolucionarios en distintas fábricas en todo el país y las Coordinadoras de Sindicatos en Lucha (4). Hicimos un gran número de cosas allí entre 1974 y 1976. Y en 1976, en plena represión militar, mantuvimos ocupada la fábrica de Alpargatas en Florencio Varela dos semanas, durante las cuales estábamos rodeados por el ejército.



¿Cómo fue esta ocupación?

No era una ocupación en el sentido de construir un consejo obrero o algo similar, que dirigiera la fábrica. Al principio, la ocupación significaba cerrar la fábrica y obligar a la patronal a negociar con los trabajadores sobre las condiciones laborales, los sueldos, etc. El conflicto concernía una serie de problemas de reivindicaciones de carácter económico.



Los cuadros de RL en esas fábricas apuntaban a la organización de los grupos de base: la educación de los compañeros, la incorporación de militantes de esos grupos en RL, la coordinación de las actividades con grupos de otras plantas, y el intento de construir relaciones entre sindicatos.



¿ Se sabía que eran anarquistas?

No. Como partido de cuadros, RL casi nunca produjo propaganda partidaria o ideológica. La propaganda política era propaganda sindical o de clase, refería a las organizaciones que intentábamos crear en los frentes de trabajo.



Lo que sucedió es que determinados miembros de grupos de base que controlaba la RL se estaban formando políticamente y, con el tiempo, se incorporaron a RL como cuadros. Allí empezaron a tener acceso a textos específicamente anarquistas.



Además del frente de trabajadores, ¿hiciste igualmente algún trabajo en otros frentes?

No hice trabajo en el frente barrial. Me integré en el frente estudiantil, pero comencé a trabajar dentro del frente gremial casi inmediatamente después de mi ingreso en RL.



Y por supuesto los militantes de todos los frentes participaban a veces en operaciones que no eran específicas de su frente: en operaciones de propaganda armada; en actos relámpago en que se interrumpía el tránsito con barricadas, automóviles volcados; acciones con volantes; pequeños explosivos, y miguelitos, etc.(5). Los cuadros y los militantes de distintos frentes participaban algunas veces en esas operaciones.



¿Qué pasó en 1976?

Aunque la represión fuerte había empezado antes, en 1976 era más indiscriminada y con un carácter de genocidio. Tuvimos la primera pérdida importante en 1976, en que cinco o seis compañeros fueron desaparecidos en Córdoba. Hubo allí el sindicato del Caucho, que se perdió debido a su desaparición. Fue necesario reconstruir los frentes gremiales, mover compañeros a otros sitios, etc. Era un problema permanente, que requiere una gran cantidad de dinero.



Pero fue en 1978 cuando casi nos aniquilaron como organización. Durante tres noches, de modo sistemático, vinculado, desaparecieron a nuestros compañeros en La Plata, Buenos Aires, y en ciudades entre La Plata y Buenos Aires. Y allí la organización quedó absolutamente colapsada. Muchos sobrevivimos, pero más de la mitad de los [miembros de] la organización nunca reapareció. Perdimos la mayor parte de la organización.



¿Qué pasó con los compañeros desaparecidos?

Pensamos que fueron ejecutados. Era la práctica habitual en aquella época. De entre todos los que fuimos secuestrados, los militares decidieron, -no sé por qué- que algunos iban a sobrevivir siendo abandonados en varios sitios. Los otros, con diversos grados de responsabilidad organizacional, fueron ejecutados. Y todos los desaparecidos fueron torturados, independientemente de si fueron ejecutados o no después.



¿En qué año fuiste desaparecido?

En junio de 1978, a mediados del Mundial que tuvo lugar en Argentina. Fui secuestrado una noche en un piso en que vivía con mi compañera y mi hijo de tres años en La Boca (6). Llegaron hacia las tres de la madrugada, llamando a la puerta. Me levanté para abrir, pensando que sería mi hermano, que a veces venía tarde a casa. Era una "patota" -era el nombre de este tipo de grupo paramilitar (7). Eran seis o siete individuos con muchas armas, ametralladoras, fusiles, etc. Fui derribado, atado, y me vendaron los ojos. Me sacaron del piso y me pusieron en una camioneta, en la que percibí que había otros en la misma condición.



Nos condujeron a lo que más tarde supimos que eran cuarteles de la policía en la provincia de Buenos Aires e inmediatamente fuimos torturados para sacarnos información. Las torturas eran lo habitual: choques eléctricos, golpes, palos, porras, cadenas. Lo normal. Prefiero no hablar del tema.



¿Cuánto tiempo quedaste en la comisaría de policía?

No era una comisaría, sino la Escuela de Policía de la Provincia de Buenos Aires. Me quedé allí dos meses. Otros compañeros estuvieron seis meses y sin embargo reaparecieron. Es el caso de uno de los compañeros, pero la mayoría que no reaparecieron al cabo de dos meses nunca reaparecieron.



¿Que pasó contigo después de esos dos meses?

Me dejaron en un barrio en la periferia de Buenos Aires, con otros diez. Nos pusieron contra una pared, como si nos fueran a ejecutar, y nos dejaron.



¿Adónde te fuiste?

Me fui a Uruguay, porque tengo a muchos familiares allí, con la intención de dejar allí a mi compañera y a mi hijo en Montevideo y volver a Buenos Aires. Pero lo cierto es que me quedé en Uruguay hasta que retorné a la Argentina en 1984. Años después supe que había estado bajo vigilancia del gobierno, pero no me molestaron.



¿Háblame de las actividades de RL entre 1976 y 1978, de los dos últimos años de la organización?

Desde luego la actividad tenía un carácter mucho menos público. Teníamos más actividad centrada en las reuniones, discusiones, la elaboración de documentos y materiales y la creación de relaciones con otros grupos. Las relaciones eran muy arduas, muy difíciles y complicadas por la represión. Por ejemplo, si perdías el contacto con un compañero, podías pasarte meses antes de que recuperarlo. E imagina la enorme cantidad de medidas de seguridad que se aplicaban una encima de otra.



Trabajamos fundamentalmente para conservar los grupos que teníamos en el frente gremial, así como en los frentes barriales y estudiantiles.



¿Qué labor desarrollaban en los frentes barrial y estudiantil?

El frente barrial atendía, sobre todo, a los vecinos más pobres. Las actividades de los grupos barriales tenían que ver con reivindicaciones de agua, alcantarillado, construcción de casas, parques para juegos, etc., (reivindicaciones muy variadas de vecinos pobres). En el frente estudiantil trabajamos sobre las demandas tradicionales de los estudiantes: programas de estudio, material de aulas, y diplomas : los conflictos habituales del medio.



Cuentáme sobre el frente militar.

Por supuesto era el núcleo más pequeño de la organización. No estaba necesariamente constituido por los compañeros mayores, más probados de la organización –no había regla en este aspecto- pero naturalmente los compañeros más fogueados y de más edad acababan por estar en este frente porque entre estos compañeros se encontraban los más conocidos, lo que habían sido más expuestos públicamente y podían ser detenidos. En otras palabras, sus nombres habían caído en manos de la represión y entonces no podían actuar en los proyectos de más visibilidad.



¿Cómo se sabía que estos compañeros eran conocidos?

Por ejemplo, los compañeros que venían de los astilleros habían sido denunciados y perseguidos porque eran militantes conocidos en los sindicatos. Cuando la represión se agudizó en 1976, fue necesario trasladar a estos compañeros de Berisso y Ensenada e insertarlos en tareas menos visibles, con mayor cobertura, en las zonas del Norte de Buenos Aires, en San Fernando, en Tigre, etc.



¿Y estos compañeros finalmente se fueron al frente militar?

Sí, ante todo trabajaron en el frente militar y, a veces, llevaron a cabo acciones con otras organizaciones, para conseguir dinero u otras cosas que eran necesarias, como armas, maquinaria de imprenta, y autos.



Háblame de estas acciones vuestras.

Como es típico de este tipo de grupos en el mundo entero, tenía que ver con secuestros para sacar rescates de empresarios. Algunas veces hubo acciones para asustar a la policía, cuando un vehículo de la policía fue quemado o una comisaría fue baleada. O sea, acciones de diferentes tipos.



¿Cómo eran las relaciones entre RL y los otros grupos de izquierda?

Sólo había un grupo anarquista de nivel o de la importancia de RL, que era la LAC, la Línea Anarco-Comunista, de aquí en Buenos Aires. Pero empezó a perder influencia como organización antes de 1976 y una gran parte de la LAC se sumó a RL hacia mediados de 1976.



Nos llevábamos particularmente bien con grupos de carácter clasista. Estaba la Organización Comunista Poder Obrero, que era una organización de la nueva izquierda y un grupo clasista. Si bien eran leninistas, hasta leninistas clásicos, teníamos un nivel importante de acuerdos con ellos.



Háblame de estos acuerdos

Los acuerdos eran funcionales: la coordinación de esfuerzos en el movimiento laboral, la organización de Coordinadoras (fundamentalmente en el frente gremial) (8). Algunas veces las relaciones se establecían también a nivel de la defensa militar, en operaciones que hicimos con ellos. Tenían un aparato militar llamado las Brigadas Rojas, que era mucho más desarrollado que el nuestro.



¿En qué sentido vuestras actividades se diferenciaban de las de otros grupos revolucionarios de izquierda durante la dictadura?

No sé si eran diferentes. Se distinguían por nuestras actitudes políticas. Tendíamos a la autoorganización de los trabajadores, de modo de impulsar estructuras autónomas del movimiento de trabajadores y menos a orientar las actividades de los frentes gremiales para un partido. Dicho de otro modo, tratamos de organizar grupos de vanguardia en los frentes de masas, no grupos de nuestra organización. Por supuesto nuestros militantes estaban en estos grupos, pero no con un carácter partidario.



La organización tenía esta concepción bakuninista de militantes revolucionarios que había fraguado la Alianza de la Democracia Social de Bakunin. O sea, eran militantes que actuaban y coordinaban de modo de organizar las masas populares, pero ellos no tenían un plan de dirigir las masas populares. Para decirlo de otro modo, nuestro trabajo es la construcción del poder, no la toma del poder.



¿Cuáles eran los conflictos entre RL y otros grupos de la izquierda revoluciónaria?

En una situación de absoluta clandestinidad, se llega a un punto en que es muy difícil establecer relaciones de cualquier tipo con las otras organizaciones y entonces uno no ve la obligación de luchar en contra de ellas. En este sentido no tuvimos muchos conflictos con otras organizaciones politicas.



Quizás los tuvimos a nivel de los estudiantes, cuando la militancia era menos clandestina, pero durante el periodo de total clandestinidad no nos sentimos obligados de plantear conflicto con militantes de otras organizaciones porque no compartimos esfuerzos.



¿Qué relaciones hubo con la izquierda internacional?

Teníamos relaciones con gente de Uruguay, en particular la Organización Popular Revolucionaria 33. Este grupo tenía orígenes anarquistas y una forma de organización muy similar a la nuestra. Era una organización más vieja, con mayor inserción en las luchas populares y también más poderosa. Sigue existiendo pero ha cambiado significativamente. Emergió de la FAU (Federación Anarquista de Uruguay) y, en los "70, estaba evolucionando hacia una organización marxista libertaria. Tuvimos muchas conexiones con esta gente en los "70, cuando estaban más cerca de la FAU. Y hubo otra relación, que soy el menos indicado para comentar –no sé si hay todavía compañeros vivos para hablar de esta relación- pero hacia 1976 oí hablar de una relación con un grupo palestino. Este contacto es algo mítico y sé muy poco sobre el mismo, pero he sabido que algunos compañeros fueron entrenados en Oriente Medio con anarquistas palestinos. No sé qué importancia tenían estas relaciones o si eran esporádicas y desaparecieron inmediatamente. En mi época de militancia en la organización no recuerdo que se hablara de este tipo de relaciones como algo habitual, pero sé que algo existió. De todos modos; quienes participaron en esta relación murieron, desaparecieron.



¿Tenían otras relaciones con la comunidad anarquista internacional?

No.



Háblame de las ideas de RL.

Las ideas de RL era un conglomerado. Al principio, eran fundamentalmente bakuninistas pero más tarde incorporamos las ideas clásicas del anarcosindicalismo español, de Cornelissen y Besnard(9) y también del anarcosindicalismo de Rudolf Rocker.



En Argentina había divisiones internas o diferentes corrientes de anarquismo. Hay un anarquismo más comunalista y otro más sindicalista, el clasista (que era muy importante aquí en los "20). En cierto modo, RL rescató la tradición de clase del anarquismo argentino.



¿Qué leían?

Aparte de los clásicos del anarquismo, que lógicamente leíamos como organización anarquista, solíamos leer también libros de Franz Fanon, como Los condenados de la tierra, La sociología de la revolución, textos de Mao sobre La larga marcha, Marcuse, y otros.



¿Había una influencia del español Abraham Guillén?(10)

No, y no hubo tampoco influencia de las guerrillas [anarquista] españolas. Sí, teníamos informaciones o algunos sabían algo, pero todo lo que tocara a la guerra civil española y la resistencia española después del establecimiento de Franco era muy distante de nosotros.



¿Qué debates y conflictos hubo en RL?

En general, las discusiones giraban alrededor de trabajos de inserción concreta, de estrategia de alianzas, o sea, con quienes podíamos aliarnos y con qué carácter.



Por ejemplo, había una discusión interna sobre la alianza con la Organización Comunista Poder Obrero. O igualmente, en 1976, durante la dictadura militar, los Montoneros (11) lanzaron la CGT(12) en la Resistencia (CGT-R). O sea, buscaron vincular el sindicalismo a una CGT no oficial, paralela, y eso produjo una discusión en nuestra organización sobre si era coherente, si lo correcto no era consolidar la federación laboral que existía y que los trabajadores reconocían como suya. O sea, los trabajadores seguían viendo a la CGT como su organización, por eso construir una organización paralela podía resultar inútil o incluso peligroso. Esta discusión continuó hasta 1978.



Los debates dentro de la RL tuvieron lugar a través de minutas, que eran resúmenes escritos de una discusión. Se pasaban a una célula, a una esfera de coordinación, de esta esfera de coordinación a otra esfera de coordinación. Es así como las minutas circulaban (y lo que permitía que tuvieran lugar las discusiones en un marco de total clandestinidad).



¿Qué publicaciones produjo RL ?

RL no sacó una publicación de partido o propaganda de partido. La RL publicó periódicos en cada frente de trabajo, en cada lugar de inserción concreta. Por ejemplo, RL participó en las Coordinadoras de Gremios en Lucha en la zona sur de la provincia de Buenos Aires, e hizo un periódico llamado Organización Obrera. Cuando los miembros de RL estaban en el sindicato de la construcción sacaban una publicación Resistencia Obrera. Los compañeros en el sindicato de trabajadores de artes gráficas sacaban también una publicación (pero no me acuerdo del título). Cada lugar de trabajo tenía su publicación cuando teníamos un desarrollo importante y donde existía la posibilidad de prensa interna, pero las publicaciones eran de los frentes de trabajo, no de la organización. Eso tenía que ver con el carácter de RL como partido de cuadros, no un partido de masas.



¿Qué relación había entre RL y los viejos anarquistas?

La relación era casi nula. Los viejos anarquistas continuaban estando en dos o tres grupos que, mientras existían, tenían un papel político muy pequeño y estaban muy aislados. Y, curiosamente, estos grupos de jóvenes anarquistas no se habían formado dentro de las instituciones de los viejos anarquistas. Se desarrollaron fuera, no dentro de la tradición anarquista. Venían al anarquismo por otras corrientes políticas.



¿Os ayudaron los viejos anarquistas ?

Creo que había un corte generacional muy hondo en los años "70 entre quienes teníamos veinte años entonces y los que tenían sesenta o setenta. La diferencia generacional era muy aguda, mucho mayor que hoy, cuando hay referencias culturales compartidas entre las distintas generaciones. No había realmente ningún tipo de referencia cultural entre las generaciones en aquel entonces y, por lo tanto, era muy difícil de tener relaciones más o menos normales.



A la distancia, ¿Cuáles te parece que fueron los mayores errores y éxitos de RL?

Es muy difícil de decir. Nunca pudimos hacer una autocrítica. No nos encontramos después de la debacle, de un golpe así, de una catástrofe tan grande.



Pero, visto retrospectivamente, creo que lo destacable fue nuestra experiencia de intentar elaborar la construcción de una organización anarquista eficaz en condiciones de total clandestinidad. Pienso que son éxitos organizacionales válidos que merecen tomarse en consideración. Cómo conservar la democracia interna, la discusión política interna, en una organización de cierta importancia (en términos de número de miembros) en el contexto de la represión violenta: creo que nuestras luchas sobre estas cuestiones, en tanto que organización anarquista específica, fueron exitosas. Con referencia a los éxitos teóricos o los éxitos políticos, creo que la organización fue capaz de recuperar una tradición clasista del anarquismo argentino que se había perdido.



En cuanto a los errores, después de que la represión empezó de verdad, me parece que el frente militar comenzó a tener un peso dentro de la organización que no habría tenido en otras circunstancias. Es quizás uno de los más terribles errores.



Pienso también, visto a la distancia, que la organización habría podido defender mejor a sus militantes insertos en las luchas de masas. Debiera haber reducido su actividad en unos lugares para mantener y proteger los militantes que estaban en el frente gremial, en el frente estudiantil y el frente barrial. Pienso que fue un error, un grave error.



Pero estos errores son compartidos por la mayoría de las organizaciones de izquierda en Argentina. Desde luego la masacre fue compartida, no nos tocaba sólo a nosotros.



¿Por qué fue un error que el frente militar tuviera tanto peso dentro de la organización?

En una situación de total clandestinidad una organización está obligada a tener un muy fuerte nivel de financiación como para sobrevivir y seguir actuando y protegiendo a sus militantes. Muchas tareas no pueden autofinanciarse, por eso hay que tener un aparato permanentemente dedicado a generar tales recursos. Entonces, el aparato comienza a tener una preponderancia, un mayor nivel de significación de lo que se suponía iba a tener al principio. Para nosotros, el frente militar no era lo mismo que para los otros partidos de izquierda en Argentina, "el embrión de un ejército" o algo por el estilo. En nuestra estrategia de guerra popular prolongada, preveíamos la creación de un ejército popular, pero entendíamos que dicho ejército se haría en las fábricas y los barrios, que desde luego apoyaríamos, pero no sería un organismo de un partido. Teníamos un concepto diferente al respecto [que los otros grupos izquierdistas].



A tu parecer ¿Cuáles son los aportes más importantes de RL para los anarquistas de hoy en día ?

Creo que el aporte fundamental es la negación del aislamiento y del sectarismo [dentro del anarquismo]. Pienso que si algo era absolutamente coherente en RL durante todos los años de su existencia, fue eso, la negación del sectarismo, del aislamiento de las masas, de los trabajadores, de las discusiones con la gente de a pie. Pienso que es lo más rescatable de RL. RL rompió con eso, como otros grupos anarquistas que estaban cerca de RL (hubo otros muchos grupos anarquistas en aquel periodo, que terminaron por incorporarse en RL). Todos estos grupos emergieron como reacción contra el aislamiento en que estaba el anarquismo a principios de los 1960. Dicho aislamiento tenía que ver con el fenómeno del peronismo en Argentina. Tras de la represión de los "30 y los 40, el anarquismo estaba retrocediendo y encerrándose en sí mismo y mantenía esta postura cuando llegaron los años "60. Y todos estos grupos [nuevos], que estaban formados principalmente por jóvenes, eran una reacción contra este retroceso, este anarquismo cerrado. Por eso, creo que lo más rescatable de RL es precisamente su rechazo del sectarismo, su intento de comprometerse con la gente, las discusiones, y participar en sus luchas. Y además su apertura a la discusión con otras corrientes políticas, cosa que sin duda nos enriqueció.



¿Cuáles son los mejores libros sobre la resistencia a la dictadura en Argentina?

No hay realmente libros buenos sobre la resistencia a la dictadura, y es una cuestión interesante. Uno ve que los españoles se pasaron treinta años escribiendo sobre la dictadura de Franco, las distintas formas de resistencia [en contra de la misma] y toda la guerra civil antes del advenimiento de Franco.



¿Por qué allí, en Argentina, donde la dictadura fue tan traumatizante, no han escrito un libro serio sobre la resistencia a la dictadura?

La explicación tiene mucho que ver con la influencia de la cultura dominante y cómo el programa de los estudios históricos ha sido formulado en Argentina. Este programa ha sido elaborado por sectores reformistas que insistieron en la "teoría de los dos demonios", que describía la dictadura como una lucha entre el demonio de la derecha y el demonio de la izquierda, con el pueblo de espectador.



Quienes organizan los estudios históricos en Argentina han buscado silenciar el tema de la resistencia de los trabajadores a la dictadura, porque, en el marco de esta teoría de los demonios, el pueblo que desapareció fue desaparecido por azar o por accidente, no por estar en la lucha contra la dictadura. Ello participa de la necesidad del régimen de legitimar sus acciones desde la llegada de Alfonsín en 1983 (13). O sea, para legitimar ese gobierno que volvió a las formas liberales de la democracia de hace cuarenta o cincuenta años, trataron de afirmar que Argentina había experimentado una guerra entre locos de la izquierda y locos de la derecha y que la mayoría de las gentes fueron víctimas accidentales, quedando en el medio del conflicto. En este sentido los que hacen el programa de los estudios históricos en la universidad desprecian el estudio de la resistencia de los trabajadores. Por ejemplo, aunque lo desconoce la mayoría de la gente, el 60 % de los desaparecidos eran obreros fabriles. Y, asimismo, los radicales insisten mucho en su intento de demostrar que no hubo treinta mil desaparecidos sino diez o doce mil (14).



Y nadie tiene hecho un estudio de cuánta gente fue desaparecida y más tarde reapareció. En otras palabras, cuánta gente pasó por los campos de concentración de la dictadura. Lo que podemos encontrar allí es que probablemente debieron de pasar por esos campos de concentración bastante más de cien mil personas.



Dicho de otro modo, los estudios sobre la resistencia de la clase obrera a la dictadura, que era importante, los estudios sobre la cantidad de gente que pasó por los campos de concentración de la dictadura, quebrarían este esquema y la legitimidad de los gobiernos liberales argentinos. En efecto este gobierno adelanta que vino a recuperar la democracia en Argentina matada por el conflicto entre algunos extremistas de la izquierda y algunos extremistas de la derecha. Eso le dio legitimidad al gobierno radical.



Estudiar la resistencia obrera a la dictadura, el hecho de que la mayoría de los desaparecidos eran obreros de fábricas, no militantes de organizaciones armadas, mostraría que la resistencia a la dictadura era una resistencia popular. Y lo que esta resistencia popular pedía no era el regreso a la democracia al estilo del radicalismo, sino antes una revolución socialista.



Nota: a pesar de la debilidad de los trabajos actuales sobre la resistencia a la dictadura, he pedido a López que indique los mejores libros disponibles. Ha mencionado los siguientes títulos:



Anguita, Eduardo y Martín Caparrós. La Voluntad: Una Historia de la Militancia Revolucionaria en la Argentina, Vol. 1-3. Buenos Aires, Norma, 1998.

Bousquet, Jean-Pierre. Las Locas de la Plaza de Mayo. Buenos Aires: El Cid Editor, 1983.

Gillespie, Richard. Soldiers of Peron: Argentina"s Montoneros. New York: Oxford University Press, 1982

Mattini, Luis. Hombres y Mujeres del PRT-ERP: la Pasión Militante. Buenos Aires: Editorial Contrapunto, 1990.




Notas



1. La Protesta es un periódico anarquista que se publica desde 1897. En su apogeo fue una parte esencial del movimiento de los trabajadores argentinos y un recurso importante para el movimiento anarquista en América Latina



2. RL fue siempre clandestino, aunque su trabajo en los frentes de masas no era clandestino hasta el golpe de 1976.



3. López se refiere a la Alianza Internacional de la Democracia Social de Bakunin.



4. Coordinadoras de Sindicatos en Lucha era una organización formada cuando la actividad laboral pública se hizo imposible por la represión. Estaba integrada por militantes obreros independientes y de organizaciones revolucionarias de izquierda, incluida la RL. Coordinaba las actividades de militantes en las fábricas y otras áreas.



5. Los Miguelitos son clavos torcidos de modo que al ser esparcidos por la calle presentan siempre una punta aguda hacia arriba para pinchar ruedas de coches.



6. La Boca es un barrio humilde de Buenos Aires conocido por su actividad artística y cultural.



7. La palabra Patota se usa típicamente en Argentina y Paraguay para describir un grupo de jóvenes que molesta a la gente en la calle.



8. Ver la nota 3 para una explicación de Coordinadores de sindicatos en lucha.



9. Cornelissen era un famoso anarcosindicalista holandés. Cornelissen, Christian; “La organización de la industria por los sindicatos”, Folleto, Sindicalismo, Valencia 30/3/35. “La evolución de la sociedad moderna” Buenos Aires 1934. “El comunismo libertario y el régimen de transición”, Valencia 1936. Besnard, Pierre; “Los sindicatos obreros y la revolución social”, Barcelona 1931.



10. Abraham Guillén (1913-1993) fue un militante y un teórico anarquista prolífico, veterano de la guerra civil española (1936-39), y un miembro de toda la vida de la CNT de España que se exilió a América del Sur a fines de los 1940. Su obra más conocida e influyente es Estrategia de Guerrilla urbana. Ver Donald C. Hodges, Philosophy de Urban Guerrilla (New York: William Morrow, 1973).



11. Ver la reseña de Ramor Ryan en este número para una discusión más profunda sobre los Montoneros.



12. La Confederación General del Trabajo era la federación nacional de los obreros.



13. Raúl Alfonsín fue elegido en octubre de 1983, durante las primeras elecciones presidenciales celebradas después del golpe militar.



14. López alude aquí a la Unión Cívica Radical. Es el partido de Raúl Alfonsín como lo es del antiguo presidente argentino derribado, Fernando de la Rua.



[1] Esta cifra se tiene que comparar con una estimación de los militantes activos en otros dos grupos clandestinos el ERP marxista leninista, unos quinientos, y los montoneros, el doble.



Un dato tragicómico es que cuando la cúpula de los montoneros se fue para México con el “tesoro de guerra” los militantes estuvieron desamparados, parte de ellos, varias decenas, acudieron a RL para que los pasara al extranjero. (Nota de María Esther)



[2] El apellido es Flores. (Nota de María Esther)



(Traducción de Frank Mintz -lo subrayado corresponde a una duda sobre un matiz entre el inglés y el castellano-, con dos notas en bastardilla de María Esther Tello que estuvo en RL)




Fuente: New Formulation, February 2003, Vol. 2, No. 1. Edición digital: http://www.newformulation.org/3morselopez-spanish.htm





Bueno, esto es todo. Ojalá les sea de interés y utilidad! Salud y un abrazo libertario.




















Autor: bornfree
http://libros-online-gratis.blogspot.com/

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