Tim Harford y la obesidad

Tim Harford y la obesidad

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Tim Harford: “La obesidad es un problema



que la sociedad va a aceptar”




Por Marcela Mazzei






Tim Harford es un periodista y economista inglés, autor de dos best-sellers mundiales imperdibles: “El economista encubierto” y “La lógica oculta de la vida”. Sus libros -tan documentados como entretenidos- fueron precursores en introducir la lupa de la economía para observar la vida cotidiana, los precios de los supermercados, la guerra, el sexo oral, el pocker o el tráfico, y mostrar una verdad que antes estaba escondida para el lector.

Tim pasó por Buenos Aires en su rol de speaker en el WOM Marketing Update, y Cukmi lo entrevistó antes que un avión lo llevara de vuelta a Londres.



CUKMI: En la conferencia sobre Adaptación mencionaste a Jamie Oliver como “uno de los cientistas sociales más importantes”. ¿Por qué es tan importante?



TIM: Bueno, es un chef muy importante; y es un cientista social por accidente. Su proyecto -que intenta mejorar las comidas en las escuelas- generó un experimento casual que sirvió para descubrir que los niños en una parte de Londres comían mejor que en otras partes. Nosotros pudimos analizar los datos y ver los efectos de la dieta. Por ejemplo los chicos que comían mejor también eran mejor en matemáticas, mejoraron en lengua y se enfermaban menos. Mi sensación es que los políticos tendrían que haber hecho esto, sin embargo fue un chef de televisión el que llegó a hacerlo por accidente.



CUKMI: ¿Creés que se debe a un pensamiento demasiado conservador de los políticos?



TIM: Aquí hay dos cosas. En primer lugar, los políticos confían demasiado en su propia ideología. Y, por otro lado, están muy conscientes de que si cometen un error a nivel político, va a ser muy embarazoso. Entonces dicen: “Bueno, vamos a hacer esto y, dicho sea de paso, si funciona o no no lo vamos a comprobar”. Mientras que un científico diría: “Quizás probemos con esto, esto otro, y después vemos qué es lo que funciona y se aplica”.



CUKMI: En Minibar Economics, una de tus columnas del Financial Times, hablás de los hoteles y aeropuertos como “universos paralelos”, por los precios de las gaseosas o el café. ¿Por qué estamos dispuestos a pagar de más algunos productos?



TIM: ¡Ahora tengo que acordarme de lo que escribí!… Por lo que recuerdo, tenemos competencia sobre la base de precios baratos con adicionales bastante caros. Por ejemplo, el precio de la habitación de un hotel no es caro, pero después el teléfono, el minibar, el wifi, todo eso sí. Entonces la pregunta es: ¿por qué la competencia no trata de eliminar este problema? ¿Por qué los hoteles no cobran las habitaciones más caras y ofrecen más barato el wifi y todos los servicios adicionales más baratos? Pienso que la respuesta es que atraería a muchas personas dispuestas a consumir todos estos recursos adicionales: va a atraer a grandes tomadores de cerveza, a gente que usa el teléfono en demasía, a gente que abusa de la conexión a Internet… Y quizás para los hoteles éstos no sean los consumidores más atractivos.



CUKMI: En la misma columna, mencionás a dos tipos de consumidores: los sofisticados y los naive.



TIM: ¡Ahora lo recuerdo bien!



CUKMI: Y explicás que la publicidad no es tan explícita, entre otras cosas, porque a los consumidores más sofisticados les interesa hacer un esfuerzo por comprenderla. ¿Esa es la razón por la que a veces es tan difícil acceder a los pasajes con descuento y a muchas ofertas y promociones?



TIM: Tiene que ser difícil acceder a estas ofertas, porque de otro modo todo el mundo podría conseguir los pasajes baratos. Es muy importante para las compañías tratar de enfocarse sobre precios altos para la gente que está dispuesta a pagarlos, y los precios bajos para las personas que los demandan. A veces, la forma en que esto funciona es bastante complicada. En Starbucks –como dije en la charla– hay cafés a buenos precios pero no los publicitan, ni siquiera sabemos que existen. Otro ejemplo son las cámaras digitales o el hardware de computación: tenés la versión profesional y después tenés la versión más barata para el consumo masivo. Quizás la manera más fácil de hacer esto es que la compañía produzca la versión profesional y después deshabilita algunas opciones para adaptarla y venderla más barata al consumidor.



CUKMI: ¿Y cómo influyen en la economía los cupones online estilo Groupon que fueron un boom en el último tiempo?



TIM: Todavía no lo sabemos. El atractivo de los cupones, según creo, es que impulsan la demanda, porque la gente va a pagar anticipadamente: es decir, quieren tener el cupón para aprovecharlo. Y aún cuando el cupón sea barato, es una forma de publicitar el producto: si es un cupón de un restaurante, la gente quiere ir a ver lo que ofrece. Pero el peligro está en si el cupón cambia la naturaleza del producto, por ejemplo, si vas a restaurante y es la noche del cupón de descuento (Coupon Night), está repleto de gente y tenés que esperar media hora para sentarte.



La verdad es que no sabemos, tenemos que experimentar e ir viendo, quizás es una idea nueva y maravillosa o quizás en cinco años estaremos diciendo: “Hey, ¿te acordás cuando en 2011 todos hablaban de esos cupones de descuento?”.



CUKMI: También dijiste que los precios revelan información. Que haya tantos precios diferentes, ¿no revela que no hay un precio único?



TIM: Es un buen punto. Existe una tendencia de que los precios se compriman en un precio único, especialmente con algo que se puede vender y revender. No es fácil vender una computadora de la misma marca por mil dólares y después por 500; porque la gente va a comprar a 500 y después va a vender a 1000 y los precios se van a comprimir. Por eso el enfoque más efectivo de los cupones se da siempre en pasajes de avión y gastronomía, porque son productos que no podés revender.



CUKMI: En la Argentina hay un proceso inflacionario, y también una controversia entre los índices oficiales y los que elaboran economistas privados. ¿Qué tendría para decir el Economista encubierto? ¿Cómo resolvería este problema?



TIM: Es un problema grande. La gente tendría que confiar en las estadísticas oficiales. Si las estadísticas oficiales fueran creíbles, estas compañías privadas que elaboran otros índices ni existirían. El hecho de que el Gobierno ahora no quiera permitir que estas compañías de estadísticas privadas publiquen información acerca de los índices inflacionarios te dice mucho en quien confiar, ¿no?



CUKMI: ¿Y cómo podríamos llegar a un índice lo más real posible?



TIM: No es tan difícil, tenés que ir y mirar los precios de los productos todos los meses y tomar nota. Y va a ser aproximado, ¿no? Pero para hacer un ejercicio lógico sobre la inflación analizaría 10 mil productos o más, pero también podés hacerlo a una escala más pequeña y también vas a seguir obteniendo información.



CUKMI: ¿Cómo es que para desarrollar sus ideas el Economista encubierto se inspiró en el reino animal?



TIM: En el reino animal las diferentes especies evolucionan a través de la experimentación, de la prueba y el error. Es un experimento natural: si un animal no se adapta al medio, se muere. Si nos fijamos en los patrones de extinción de las especies y también analizás cómo los negocios quiebran, los patrones estadísticos son iguales. Esto sugiere que, quizás, el éxito de muchos negocios reside en esta evolución aleatoria. Otra indicación de esto es que las compañías muy exitosas de repente quiebran porque el mundo cambia y no pueden adaptarse a estos cambios.



CUKMI: Decís que todas las decisiones de los hombres son racionales, pero no todo el mundo se alimenta de manera racional. ¿Qué puede hacer la economía para que nos alimentemos mejor?



TIM: Tenés razón, no somos totalmente racionales. Pero analicemos dos tendencias: el tabaquismo y la obesidad. El tabaco es cada vez más caro y cada vez aprendemos más sobre cuán peligroso es para la salud; en muchos países ya está prohibido fumar en lugares públicos, entonces el hábito de fumar se hace cada vez más difícil. ¿Y qué pasó con las tasas de tabaquismo? Bajaron. Ahora pensá en la obesidad: la comida calórica es cada vez más barata y es más fácil y mucho más seguro ser obeso ahora porque tenemos autos, ascensores, escaleras mecánicas, no hay tantos trabajos físicos; y socialmente cada vez es más aceptable ser obeso, incluso las compañías están cambiando el talle de la ropa para adptarse. ¿Y qué pasa con las tasas de obesidad? Suben. Y aunque no somos totalmente racionales, sí respondemos a estos grandes incentivos. Si quisiéramos combatir la obesidad, deberíamos empezar por generar un cambio social, si la comida en lugar de ser más barata fuera cada vez más cara, eso ayudaría. Pero creo que la gente no va a querer eso, entonces no vamos a poder solucionar el problema. Creo que la obesidad es un problema que la sociedad va a aceptar.



CUKMI: De acuerdo a los precios de los alimentos, ¿la comida es el nuevo petróleo?



TIM: Tenemos que analizar la tendencia a largo plazo. Creo que en respuesta a estos altos precios, tanto del petróleo y de los alimentos, probablemente se van a cultivar más campos, se producirá en forma más masiva, más extensa; y habrá una respuesta también en la demanda: la gente va a tratar de preservar los alimentos, no los va a malgastar, no los va a despediciar. Pero quizás me equivoque. Porque soy un economista, probablemente me equivoque.



Fuente:http://www.cukmi.com/tim-harford-la-obesidad-es-un-problema-que-la-sociedad-va-a-aceptar/




















Autor: Mercedes72
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